sábado, 23 de septiembre de 2017

CONFIESO QUE HE BEBIDO


A ver... Es muy difícil ser correcta. Estar en mi sitio, no decir las burradas que se me pasan por la cabeza... Y hay veces que -a ver cómo lo explico...- hay que "soltar". Porque si no, nos volvemos locas. Y no creo que esto sólo me pase a mí. Porque hay ocasiones que siento que estoy premenstrual perdida 15 días seguidos, detectando la bajeza humana en cada detalle: gente insoportable en twitter, gente miserable y con el pelo sucio por la calle... Gente sin gracia ni ilusión. Mira, no sé. Hay ocasiones que me muero de ganas de gritar que todo es una mierda seca y no me atrevo porque claro, no es el momento ¿Cuándo es? Pues nunca, hija mía... Porque nos han enseñado a aguantarnos, a ser educadas, a agradar... Y las pocas veces que rompemos ese pacto absurdo que jamás firmamos, obtenemos cierto reconocimiento... Y alguien chachi que apenas conocemos nos dice "Oye, qué bien. Ole tu coño" Y yo me quedo como ¿Qué? ¿Hola? ¿Qué es esto? No te conozco, te admiro y de repente se me va la olla y me felicitas... No entiendo nada. En realidad lo entiendo, pero me han programado para no entender, para ser sumisa y útil, para quedar bien, ser mona y no engordar. Y productiva económicamente y calladita, y provechosa. Y fértil... Y apañada... Y yo ya he hecho absolutamente todo lo que se esperaba de mi ¿Vale? He estudiado (mucho), he trabajado (una barbaridad indecente), he sido sociable, he dicho que sí a todo, he producido toneladas de kilojulios de placer, he entretenido con guiones y textos a varias generaciones, he lamido genitales de todos los tonos tierra, me he reproducido, he creado empleo, he cotizado a la seguridad social, he insuflado energía a depresivos e idiotas, he consumido alimento y productos de droguería, he pagado impuestos, he comprado y vendido casas, he hablado con gente que no me interesaba, he bailado borracha y he buscado sinónimos para no repetirme en algún texto. Y cuanto más me pliego a los deseos ajenos y a los mandatos de mi civilización, más vacía me siento; pero cuantas más locuras hago y cuando sigo a yo qué sé que cartografía inconsciente, tanto más plenitud me embriaga. Y cada vez sé menos, pero lo sé mejor. Me importa una mierda quedar bien o mal, yo lo que quiero es reír y ver a mis hijos crecer. Y brindar con cerveza y admirarme de colores y frases. Y lo que venga, pues que venga, que para qué me voy a preocupar. Me mola tener barriga, y labios finos, y canas, y amigos cocainómanos... Porque lo que nos han enseñado que es malo, es la hostia. Y la perfección es inaccesible para esa gentuza que juzga, pero es mi hábitat, es el presente, la vida, el aire que respiramos fuerte. Y la música ¡Joder, qué inventazo la música! Qué suerte vivir ahora y no en la puta edad media que no se podía grabar música... Aunque entonces no se duchaban a diario, que es una chorrada eso de ducha cada día, porque se jode la piel. Y los cuerpos guardan olores como tesoros, únicos y refulgentes, y a cada uno nos gustan los nuestros. Somos animales, y debemos serlo además. Y no sé, todo se vuelve asquerosamente real y atractivo a la luz del alcohol, del amor o cualquier sustancia psicoactiva. Todo es droga y placer, porque eso es lo que como especie nos motiva, porque somos una vergüenza para el reino animal ¿Qué pensarán de nosotros las salamandras?¿Los hurones? ¿El imperio Otomano? Pues eso, un desastre, una debacle moral... Los humanos somos sofisticados cerebralmente pero cortitos y hedonistas sentimentalmente. Yo no quiero que nos contacten los extraterrestres porque me da corte ¿Cómo les presentaríamos a nuestros líderes? "Hola, este es Rajoy, la persona que más ha hecho por la independencia de Cataluña" Pues mira, no. Preferiría presentarles a Terelu, o hablarles del futurismo italiano, mostrarles un pintauñas, un cubo de Rubik o yo qué sé. A mí lo que me interesa es la duda, la curiosidad, el misterio... La certeza sólo conduce a la autocomplacencia, al onanismo intelectual. Y estamos aquí para hacer amigos, para querernos un poquito, para decirles a los demás lo bueno que tienen, porque es algo muy obvio que se nos escapa, pero la gente es esencialmente interesante, llena de matices exóticos. Hay personas que les nace el pelo muy cerca de las cejas, gente con las rodillas como magdalenas La Bella Easo, algunos saben decir las 5 vocales en un solo eructo. Hay gente muy dotada por ahí. Pero hay un empeño sucio, vil, interesado... por hacernos sentir permanentemente insatisfechos. Supongo que para que consumamos más, que es algo muy infantil, porque lo suyo sería consumir mejor: fumar marihuana de primera calidad, abrigarnos con lana de oveja feliz, cocinar espárragos jugosos y enseñar y aprender a la vez. Vale, confieso que he bebido... pero sólo un poco. Y mira, lo dejo ya y me voy a acostar, porque para qué...


Lo dice Diana Aller

viernes, 15 de septiembre de 2017

10 COSAS QUE ME DA VERGÜENZA DECIR QUE ME GUSTAN (PERO ME GUSTAN)

1- El Programa de AR

(Muy natural todo en esta foto)

Porque no es "Ana Rosa", ni "El programa de Ana Rosa". Es "AR", una identidad tan fuerte que no precisa de humanidad. Son unas siglas. Y me reconcome el gusto y un poco la envidia también, que una mujer -una mujer madura- tenga un imperio con sus iniciales. (Por cierto ¿Se sigue editando la revista de AR?).  El programa de AR me hace sonrojar, cabrearme, renegar de mi especie y mi género... Pero también me da un gustito morboso y raro el recrearme con crímenes y sucesos. Y mientras trabajo en casa, escribiendo sin parar, de fondo suena plácido y sugerente, el murmullo televisivo de AR y su escudería. Y me doy dolorosamente cuenta de que llegar a ser DA es mi meta en la vida.

2- El Sueño de Morfeo "Nunca volverá":


Este primer single con el que se dieron a conocer los asturianos, tiene todos los tics chungos del pop español: virtuosismo gratuito, la voz suena muy por encima de los instrumentos, influencias étnicas mal asimiladas, melodía repetitiva, letras pretenciosas y mal construidas... Y me chifla. La verdad es que cuando confluyen tantos desatinos pero bien combinados, sucede el milagro, la chispa, la vida. Y la canción es un temón, y quien diga que no, merece la gota malaya sobre su persona.

3- Kevin Bacon


Me encantaba de joven y me encanta ahora que es un señor maduro (sin ser yo nada de la madurez).

4- Los gatos chinos de la suerte:

Son ese tipo de cosas que fueron guays en occidente a principios del milenio. A mí me gustan ahora. Mucho. Tengo uno en casa que además es una hucha y maúlla al echar una moneda dentro. Lo encontré en la basura, y tal como dice la tradición, ha traído la suerte a mi hogar. La patita que tiene levantada es la izquierda, y eso quiere decir prosperidad y dinero, y es de color blanco, que simboliza la pureza y "cosas buenas por venir". Pues chachi ¿no?

5- El olor a humedad y a alcantarilla:


Sé de mucha gente que adora el olor a gasolina, o el de los rotuladores edding. A mí lo que me encanta es el aroma hueco y subterráneo de restos mojados. Cuando paso por una basura en un barrizal, o una alcantarilla que no termina de filtrar, o un hueco con desechos que llevan un tiempo pudriéndose en agua creo que se me pone una cara de gusto indisimulable. Mmmm...

6- Hola soy Germán:


He de reconocer que conocí al youtuber por mis hijos. Me asombró que no parecía tan analfabeto y hedonista como la mayoría. Después me sorprendí a mí misma sonriéndome hacia dentro de sus ocurrencias. Después empaticé con la historia de su vida, y finalmente me convencí de que es una persona excelente y quiero que sea mi amigo.

7- El anuncio de Los Morancos:


 Es sencillo y tonto, pero me desorino viva con él.

8- Los pijos peperos


En los tíos que frecuento es muy común que se sientan atraídos como dicen ellos "por las pijitas"; esas chicas que fuerzan su imbecilidad y la exponen travestida de marcas y perlas. Y lo entiendo perfectamente, porque hay algo oscuro y turbio -y por tanto muy atrayente- en la ignorancia ajena. Nos pone la inferioridad del otro, el saberlo un poco idiota o cerril. Nos gusta pervertir y ser conscientes de nuestra superioridad intelectual en el juego de la seducción. Somos así de simples y narcisistas, y yo no iba a ser menos. A mí un tío con aspecto de haberlo tenido todo fácil, no cuestionarse las cosas y con poca experiencia vital, me hace lubricar bastante. (Aunque luego prefiera gente sensible, con discurso, atractivo, gusto y humor, por supuesto).


9- Imaginar mi vida como una fuente infinita de tragedia


Enfermedades incurables, desgracias atmosféricas que terminan con mis allegados y posesiones, terribles accidentes que me dejan inmovilizada durante meses, coma total, guerras e incluso mi propio entierro. ¿Quién vendría? ¿Qué llevarían puesto? ¿Qué música sonaría? Encuentro un morboso gozo al regocijarme en estas idealizaciones siniestras. Supongo que porque me va tan asquerosamente bien, que encuentro románticas algunas ideas en realidad abominables.



10- Reconocer los alimentos que he ingerido a través del olor de ventosidades y excrementos


Paella, alcachofas rellenas, revuelto de puerros y ajetes... cada matiz, aderezado con el clásico hedor propio de la flatulencia o las heces, es fino y único, es limitado y gentil. Encontrar un resquicio de comida en un olor picantón o adulzado es conocerse a sí mismo desde una perspectiva olorosa de gourmet, de perfumista avezado, de poeta del propio aroma. Ese atisbo concreto y leve de una comida anterior, me parece de verdad el encuentro con el yo más íntimo, la asunción del placer y su recuerdo generoso y romántico al dejarlo escapar.

Lo dice Diana Aller

lunes, 11 de septiembre de 2017

¿ALGUIEN QUIERE MIS TEXTOS?

Aunque no lo parezca, soy enfermizamente pudorosa.
Casi todo me avergüenza, detesto exponerme y me torturan las críticas ajenas. Soy terriblemente insegura y mi vida es la búsqueda del equilibrio entre rentabilizar mis talentos (que se reducen a la comunicación) y vivir en íntima armonía.

Como lo único que no me aburre es escribir, tengo un excedente de palabras escritas en mi portátil a las que quiero dar salida comercial.
He escrito una novela y busco una o un agente que sepa de estas cosas o una editorial maja y con buena distribución. Básicamente, alguien que me ayude a hacer llegar una historia, que como todas las historias habla del amor como motor vital y evidencia la soledad del individuo.

Me da mucho corte pedir esto ¿Quién me creo que soy?
...Pero luego veo gente tan mediocre o más que yo que puede vivir de su escritura y me digo lo que suelo aconsejar a los demás "No nos demos por vencidos de antemano. Hay que intentarlo aunque eso suponga enfrentarnos a nuestros terrores".

En cualquier caso, para ésta o para otras cuestiones, pueden contactarme en mi mail, que los que ya lo han hecho saben que siempre contesto, aunque sea tarde: dianaller@hotmail.com .

Hasta más ver. Hasta más leer.


(El Cambista y su mujer, de Quentin Massys -en el Museo del Prado- representa, con todas las maneras propias de la pintura renacentista, el conflicto entre la espiritualidad y el dinero. La vida misma...)

Lo dice Diana Aller