lunes, 24 de abril de 2017

DURERO, EL INVENTOR DEL SELFIE

Hoy es normal que un niño de 13 años se fotografíe a sí mismo.
Pero recién terminada la edad media, era una cosa muy rara, que sólo se le ocurriría a alguien con aptitudes artísticas (tenía que hacerlo dibujando, claro) y cierta egolatría.


Y eso es lo que hizo un niño alemán, de nombre Albrecht Dürer, hijo de un orfebre húngaro y de una pobre mujer que parió 18 hijos, de los que sólo sobrevivirían 3, entre ellos Albertito.
Y sí, este es el primer selfie autorretrato de un niño en la historia.
Lo cool en esa época era Italia, no Alemania, así que Durero que veía el arte renacentista guay e interesante, como ahora percibimos la electrónica, enfocó su vida y su hacer hacia lo más chachi del momento: la Italia efervescente y renacentista, que era como Londres y Nueva York ahora.
Pasó por los Países Bajos, por Suiza, pintó cuadros de todo tipo y se especializó en laboriosos grabados, que le relajaban una barbaridad. Tengan en cuenta que todavía la gente no coloreaba mandalas ni practicaba mindfulness.

Durero, además de tener buena mano para la pintura y admiración infinita hacia el arte renacentista italiano, era avispado, estudioso de la geometría y el empirismo y amante de la idealización y la mitología clásica. En Alemania, anclados en la imaginería medieval, Alberto era un bicho raro, un incomprendido...

El selfie autorretrato, es una práctica que aparece en el renacimiento a consecuencia del antropocentrismo, y que explotarán a lo largo de la historia, creadores como Rembrandt, Van Gogh, Goya o Frida Khalo... Y resulta muy interesante por cuanto transmiten y como lo hacen.

Pero supone ante todo una percepción del yo a la vez como sujeto y objeto. Ese gesto que hoy nos parece tan habitual (obsesivo para algunos) de extender el brazo y enmarcar el propio rostro, es en realidad una demoniaca mezcla de autor y modelo que ofrece matices alucinantes y dice muchísimo. A veces mucho más de lo que pretende.

En la época de Durero requería más tiempo y mayor preparación; pero sobre todo, era una cuestión de principios, un alegato en favor del arte. El autor, no es un artesano anónimo, es un artista, es el verdadero protagonista. Y el colocarse ante el propio foco es una forma de autoafirmación y de búsqueda consciente de reconocimiento.

Pero en el caso de Durero, que se dibuja con compulsión, encontramos además una evolución no sólo física, también de su dimensión psicológica.

Por ejemplo, en este "Selfie Autorretrato con almohada"de 1493, hay rasgos caricaturescos y desproporcionados, que nos retrotrae a la experimentación, al juego... Parece más el producto de un rato de aburrimiento que una obra con pretensiones.



En la parte superior, observamos el que será ya el logo de Durero, la A y la D, que me estoy planteando adoptar como firma (ya que se corresponde también con mis iniciales).

En este "Selfie Autorretrato con cardos" vislumbramos lo que será ya una constante: El pintor posando con su lado izquierdo a la vista, que como en el caso de Julio Iglesias, debía ser el bueno.




A la derecha del siguiente selfie autorretrato, podemos leer "Yo, Alberto Durero de Nuremberg, me pinté a mí mismo con mis propios colores".


De hecho, al escanear el cuadro se vislumbra el dibujo previo que hizo, probablemente frente a un espejo, que después coloreó:


Sólo Cristo y los Reyes se representaban mirando de frente, y él era muy consciente de que retratarse así era toda una provocación.
Se trata de una pintura realista, que capta cierta asimetría en el rostro, y que muestra un semblante serio, e incluso atemorizante.
Durero, sepan ustedes, conocía al dedillo las escrituras del Apocalipsis, y por aquella época existía la creencia de que el mundo podría terminar en el año 1500. Pero como ya se imaginarán ustedes, esto no ocurrió.
El caso es que el pintor mostraba en sus grabados la torsión, el movimiento y la violencia con absoluta maestría. (Vean aquí "Los 4 jinetes del Apocalipsis", como ejemplo):


En este siguiente selfie autorretrato,  de 1948 Durero se representa más refinado: Labios marcados, ropa patricia, guantes... No es un simple trabajador, es un señor al estilo italiano:


De fondo, se vislumbran Los Alpes que tan bien conocía.
En general, es un retrato vanidoso, muy para el Instagram. Se trata de fardar, de mostrar al mundo una idealización del entorno, tal y como sucede hoy desde las redes sociales.

Es a partir de este momento, que el renacentista alemán se viene arriba y se dedica a investigar sobre su propia imagen. A partir de este momento, podríamos decir que domina el arte de retratarse y ya no es mera experimentación. Se entretiene, compone, e incluso afea su propia imagen.
Aquí, se autorretrata como Ecce Homo, de una forma nada favorecida y si me apuran de un modo un tanto expresionista:


La tensión muscular del brazo, nos habla del profundo interés sobre la anatomía masculina del pintor. Sepan ustedes que Durero se casó con una mujer, pero varias anécdotas que han trascendido hasta nuestros días, nos hacen sospechar de su gusto homosexual: Por ejemplo, hay una frase en griego de su íntimo amigo Willibald Pirckheimer en un selfie autorretrato que Durero le regaló que dice "Mit dem erigierten Glied in den Anus des anderen" (Con el miembro erecto en el ano del otro).

La fisionomía humana le interesaba de forma artística y biológica, y sus selfies autorretratos se parecen en cierto modo a los dibujos que hacía de animales. Eran entretenidas disecciones de volúmenes, auténticos estudios sobre cuerpos vivos y una maravilla de fotos dibujos para los espectadores.
El realismo y la ausencia de fondo al dibujar este famoso conejo, resulta totalmente novedoso en pintura:


Hay algo curioso en este retrato conejil, que se repite en casi todos los retratos de Durero: Para dar viveza a la mirada, dibuja con maestría las pupilas. Aprendió, probablemente en su estudio, a dibujar un reflejo, que muy posiblemente sería de la ventana que allí tenía. Y repitió siempre que pudo esta fórmula maravillosa.



Cuando Durero se dibuja de esta guisa, ha perdido ya toda la vergüenza y se muestra sin pudor. Es un paso más allá en el selfie autorretrato, al que muchos llegan en seguida con sus teléfonos móviles, pero a la mayoría nos cuesta.... Mostrar los genitales, tiene algo de exhibición sexual, pero también mucho de valentía:



Alberto Durero fue uno de los artistas punteros del Renacimiento. Se salió con la suya: De hecho consiguió ser el más destacado artista alemán renacentista. Como era propio en su época, andaba intrigado por los animales, su espíritu y anatomía, y gustaba de estudiar composiciones complejas con ellos. En aquellos tiempos muchas de las especies animales eran un auténtico misterio, y Alberto, como tantos otros coetáneos, deseaba descubrir y estudiar todos cuanto se encontrara. Se cuenta que escuchó que ele los Países Bajos había una ballena encallada y decidió ir a verla.  Sin embargo durante ese viaje contrajo malaria y murió. Murió presa de su propia pasión.

Lo dice Diana Aller

martes, 11 de abril de 2017

ANDY WARHOL Y ENCARNA SÁNCHEZ

... O "ELOGIO A LA GENTE DIFÍCIL"

El verdadero nombre de Andy Warhol era Andrew Warhola. Nombre y apellido suman 13 letras.
Nació el 6 de agosto de 1928, lo que significa que su número de nacimiento es el 7.
Le faltó un año para llegar a los 60 y fue el más pequeño de sus hermanos. Nació pobre y murió millonario y con un rico legado que se disputaron otros.


El nombre y el apellido de Encarna Sánchez suman también un total de 13 letras. Nació el 19 de septiembre de 1935 (Cuando Warhol tenía 7 añitos). Sobrepasó en un año los 60 y también fue la menor de su familia.
Nació pobre y murió millonaria y con un rico legado que se disputaron otros.
Su número de nacimiento es el 7. (El mío también). Pueden calcular aquí su número de nacimiento (o ir sumando todos sus dígitos manualmente) y comprobar su significado. En el caso del 7, dice: "Signo del pensamiento, la espiritualidad, la conciencia, el análisis psíquico, la sabiduría. El número del intelecto, el idealismo y la represión. Son personas amantes de la lectura, el estudio y las ansias por aprender. Tendentes a proyectar su vida en una esfera de idealismo y actividad intelectual. Habilidades para el análisis y la investigación y la inteligente búsqueda del conocimiento; mentalidad científica y con capacidad de inventiva; estudiosa, meditadora; de personalidad encantadora; amantes de la soledad y de la paz; perfeccionistas"


Pero donde más coinciden Andy y Encarna es en el carácter. Ambos fueron tildados de personas difíciles, maniáticas e incluso insoportables.

Me acabo de dar cuenta de que también se parecen en que no practicaron una sexualidad normativa, y me encanta que ésta no sea la primera coincidencia que he encontrado, la verdad.

A uno se le considera extravagante y cool, porque revolucionó el arte contemporáneo. A la otra algo cateta y cumplidora, pero créanme, hay mucho prejuicio en la percepción de los personajes históricos.


No me extenderé en contar las biografías de una y otro. Si les interesa, visiten la wikipedia o cómprense un libro. Lo importante, es que ambos lograron el éxito. El éxito tal y como se entiende en nuestra cultura, hermosamente capitalista: dinero y reconocimiento, básicamente.
(El primer artículo que tuvo que ilustrar Andy Warhol para la revista Glamour, en lo que fue su primer trabajo, curiosamente trataba del éxito).

Imaginen por un momento que todo su tesón y sus ilusiones laborales, artísticas y económicas, se ven recompensadas. A los treintaypico años, ya tienen un capital considerable. A los 4o, se le considera a usted un triunfador. Imagine... Lo más probable es que estuviera hasta el coño moreno de aguantar a todo el mundo: gente interesada, pesados, los que van de amigos... Pero usted no tendría por qué aguantar eso ¿Para qué, si ya tiene la vida resuelta? ¿Para qué si sus intereses son continuar con lo que ya hace y ya tiene? ¿Para qué si tiene seguridad en lo que a usted le llena?

Yo, que soy la personificación de la alegría -no me cabreo ni me deprimo desde 2013- desconfío del buen rollito por imposición. Hay algo turbio en la gente contenida. Hay que estallar de vez en cuando, hay que permitirse ser borde y cagarse en todo lo cagable. Es muy sano ir soltando...

Un estudio de la universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) -que ya sé que no suena tan guay como si fuera Cambridge, pero yo me fío mucho de los australianos, que los pobres están del revés- afirma que el mal humor sirve para pensar con mayor claridad, que la bordería acompaña a los inteligentes, y que estar cabreadx, favorece la capacidad para afrontar situaciones complicadas.

No hace falta que paguen a una gente para llegar a estas conclusiones, porque tiene mucha lógica. La felicidad hueca, tal vez ayude en la creatividad o para hacer yoga, o pedir una hipoteca en el banco o, simplemente, sobrevivir emocionalmente en esta vida hostil y llena de sinsabores. Pero cierta dosis de mala hostia se me antoja sanísima a la hora de mandar todo a la mierda de cuando en cuando y no sentirse culpable.


Quienes trataron a Encarna y a Andy (que eran gente diferente, espero) afirman que eran insoportables, egoístas, difíciles. Pero los dos innovaron, y transgredieron, cada uno a su manera, precisamente, por ir "a lo suyo". 

La gente a priori difícil, es mucho más interesante que esos personajes ramplones que aburren a los diez minutos, reconózcanlo.

Conozco gente de apariencia muy borde y alambrada, que en realidad oculta un prado intelectual colorista e inabarcable. Gente que en realidad es tímida, o tiene una inseguridad adorable (y no una inseguridad chunga de esas que produce celos en porcentajes industriales), o cambios de humor como producto de un cerebro privilegiado, o simplemente, gente con un mundo interior fascinante, que no quiere gastar energía en chorradas, o aspergers interesantes que no saben ser hipócritas como la mayoría. O sólo mezquinos, que oigan ustedes, también pueden tener sus aristas interesantes y momentos de lucidez ¿No?


Encarna Sánchez era déspota y prepotente, pero, por ejemplo, vivió honestamente su sexualidad en un momento en el que a las mujeres de bien se les presuponía un marido que las mantuviera, y ella levantó un imperio y una figura muy fuerte incluso con tácticas de terror y amenazas hacia otros. En este texto se describe maravillosamente los ingredientes del PODER de Encarna Sánchez. Me parece que tiene una fuerza arrebatadora: Ganó muchísimo dinero, invirtió, se hizo con un patrimonio. Sus defectos se agudizaron y su poder la emborrachó, desde su programa levantó calumnias, echó por tierra muchas reputaciones, hundió a artistas y periodistas, insultó, ensalzó, derribó y destruyó a mucha gente inocente que soportaba diariamente amenazas e insultos por la radio sin poder hacer nada para defenderse. Muy pocos se le enfrentaron. 

Andy Warhol era rácano, pesimista, cortante, áspero e interesado. Así lo recuerdan sus amigos y sus amantes, a los que trataba sin demasiado cariño. ¿Minusvalora eso su obra? En absoluto.


Así que, por favor, dejemos de separar todo de forma pueril y maniquea. No hay absolutos de bondad y maldad. Y la gente difícil, tiene un puntito, no me digan que no...

Lo dice Diana Aller

miércoles, 5 de abril de 2017

NO SÉ COMO TITULAR ESTO


Hay secretos que permanecerán enterrados en la noche de los tiempos (¡qué expresión tan tremenda, por cierto!) y que jamás serán revelados. Yo, como seguro que como ustedes tengo gusto por alguna costumbre zafia (petarme espinillas, sacarme mocos contundentes, esas cosas...). También he vivido grandes y portentosos amores prohibidos (con mujeres, o menores, o tullidos de Guinea Ecuatorial... algo prohibido y extremadamente placentero) y he hecho cosas horribles (denunciar a un inocente, inducir al suicidio a alguien, pegar a un niño o reírme con los chistes de Arévalo). Y eso, queridos todos, es la sal de la vida, los errores, lo que no se cuenta, lo que sucede tras el telón... Eso es la vida misma.


No sé si se trasluce en mis textos, pero a partir de 2014 le empecé coger el tranquillo a la vida y desde entonces soy insultantemente feliz. Los traspiés son meras piedrecitas del camino y el miedo ha mermado hasta desaparecer. Y me quiero y me perdono. (No en vano estoy casada conmigo misma y me debo un respeto).

La semana pasada uno de mis hijos estuvo ingresado en un hospital. Sentí todo el peso y la responsabilidad de la maternidad. El horror de la flaqueza infantil... Hasta que me di de bruces con un montón de niños y dolencias que compartían espacio y tiempo con mi primogénito. Ahí en el hospital Niño Jesús, hay críos de 5 añitos pálidos y ojerosos que huelen a muerte. Niñas que apenas saben andar, pero portan con dignidad bolsas con su estómago y su aparato excretor al aire. Muchos no tienen pelo ni cejas, pero sonríen, aun intuyendo que la vida se les niega y acaba. Había un chico con la cabeza seccionada de la que le emanaban cables de colores, porque su cerebro cortocircuitaba. Y una niña morenita y vivaracha, vestida de Elsa, de Frozen, sobre el pijama, que con apenas 7 años, ya llevaba 1 de descuento y vida regalada. Sus padres eran conscientes de que era cuestión de meses o tal vez días lo que le faltaba de existencia y le sonreían sin parar para dignificarla.


Con ese panorama y tantas horas muertas, me dediqué a mirar el Facebook y leer artículos enlazados de forma compulsiva. Y la humanidad me pareció injusta y despreciable cada vez que alguien se quejaba de un atasco o de que se le había roto la pantalla del iPhone. Levantaba la vista y veía ese panorama de injusticia, betadine y dolor, y la civilización me parecía soberbia, cutre y regresiva.
Pero también veía ansias de superación, chistes, vídeos de perritos simpáticos y gente comprometida con causas ajenas. Y entonces respiraba aliviada, miraba a esos niños que tal vez en unas semanas ya no estén en el mundo y pensaba "Menos mal".


La vida es un regalo, y no aprovecharla es una majadería.

Esos secretos maravillosos que conforman nuestro carácter, ese amor pendiente de ofrecer y toda la solidaridad que somos capaces de regalar... Toda esa energía debe fluir hacia fuera. Hagamos canciones, demos abrazos, escuchemos y amemos. Y aprendamos a perdonarnos. Nada es tan grave.



Mi hijo ya está bien y en casa. Yo me he propuesto disfrutar más (más todavía) y hacer que los demás gocen más (mucho más). En la medida en que pueda.
Por lo pronto ahora estoy un tanto beoda, con esa infalible clarividencia que da el alcohol al llegar al torrente sanguíneo, tras una noche y madrugada grata y musical. (Gracias Victor por el karaoke y la cerveza).

Y si de algo me alegro, sépanlo todos, es de vivir y haber vivido. De darlo todo a cada momento. Ojalá ustedes encuentren el arrojo necesario para decirle a esa persona lo que sienten por ella, o despedirse de ese trabajo alienante y empobrecedor para afrontar nuevos retos profesionales. Ojalá gocen de cada momento con la conciencia de que puede ser su penúltimo día en la Tierra. Ojalá que no contagien su frustración por naderías.

Y bueno, antes de arrepentirme de darle al botón naranja de "Publicar" en mi estado de embriaguez y gracia, les invito a dos próximas citas muy recomendables en Madrid, para celebrar la vida conmigo si lo desean:

- El jueves 6 (¡mañana!) estaré acompañando a Ana Elena Pena en La Central, a eso de las 19:00 que presenta un libro "Como salir ilesa de una misma" que he prologado con gusto y honor. (Aquí el evento de Facebook). Y aquí una charleta que hemos tenido Ana Elena y yo.

- El sábado 8 estaré presentando una película bastante desgarradora de Fernando Fernán Gómez, que se llama "El Mundo Sigue", también a las 19:00 en la sala Berlanga. Tras la proyección habrá una amable charla muy participativa, en la que me encantaría escuchar sus opiniones y donde yo daré las mías. Cuesta 3€ y les juro que merece mucho la pena. (Aquí la info del ciclo, que se llama "Marujas" y está coordinado por Laura Freixas).


Cuando algo me parece triste o injusto, pienso en Chiquito de la Calzada, en que no sé qué hizo Tito Valverde después de El Comisario, en que Pasapalabra es aburrido y lleva siglos en emisión, en que siempre hay esperanza. Pienso en queso curado, en tortilla de patata, en amantes que follan con brío, en que ya anochece una hora más tarde y salimos sin cazadora a la calle. Pienso en el extraño amor a los sobrinos, en olores evocadores de infancias felices y en alpargatas de tela. En tomar un zumo fresquito, pasear por gusto, empezar una relación, pizza del día anterior, oler un bebé, reír por tonterías, películas de Fernando Colomo de los 80, sintetizadores, unicornios, olor a farmacia, mermelada de piña, la voz de Marta Fernández Muro, despertarse y comprobar que quedan 6 horas de sueño por delante y seguir durmiendo, escuchar a los Beach Boys en el coche, bostezar abriendo mucho la boca,  deleitarse en una masturbación inspirada, brindar, ligar en un bar oscuro, gozar de nuestros inconfesables secretos, cantar en la ducha, comprobar que la inteligencia y la belleza están sobrevaloradas y lo importante en la vida es tener pelazo (o lo que sea que es importante para usted)...
Disfrutemos. Sin parar. Por favor.

(He seleccionado plantas y flores frescas que he seleccionado sólo por sus vivos colores para amenizar el texto)

Lo dice Diana Aller