jueves, 27 de septiembre de 2012

MERCADILLO MENDOZA

Desocupada como me hallo e hiperactiva como soy, he encontrado un pasatiempo que puede ayudarnos a ustedes y a mí a sobrellevar el crudo otoño y los larguísimos domingos. Como muchos de ustedes ya sabrán, -invisible platea cultísima e ilustrada- proliferan en nuestras ciudades, centros (queda más moderno decir "espacios") de coworking. Lugares que se subarriendan para profesionales liberales, gente que escucha música "avanzada" y consumen revistas de tendencias.

Uno de esos espacios se encuetra en Malasaña, concretamente en la calle Espíritu Santo 23... y lo han llamado con el imaginativo nombre de Espíritu 23. Allí hacen de todo, desde las movidas ésas de cuencos tibetanos, hasta talleres de reciclaje. Una vez al mes, organizan un mercadillo, el Adelita Market, que, pese al nombre ñoño defiende la cultura del aprovechamiento y el consumo responsable.

Este domingo día 30, concurrirán tenderos con género de segunda mano, para vender en el Adelita. Entre ellos, mis socios Alex Garre y Cito Ballesta. Entre los tres, estamos montando un tenderete lleno de gangas. Cosas de decoración, mucho complemento, ropa de chico y de chica, bolsos loquis, tulipas de cristal coloreado y como dice la gran Agueda Amiano objetos y prendas "que son moda".
Junto con otros puestecillos, montaremos nuestro ministand llamado MERCADILLO MENDOZA, un nombre bien ibérico, histórico, hidalgo, patricio, distinguido y perfectamente definitorio de las manofacturas que venderemos, a 0.50, 1, 2, 3, 5 y 8 euros. Gangas, caprichitos, regalos y fruslerías a tutiplén.
Estaremos atendiéndoles gustosos desde las 12 de la mañana hasta las 9 de la noche. Si son de Madrid o pasan por aquí, visítenos, que encontrarán algo en MENDOZA o los demás puestos. Por la mañana habrá musiquilla en directo en la entrada, y todo el día estaremos en el sanísimo subterráneo de la calle Espíritu Santo 23. Les esperamos.

Lo dice Diana Aller

martes, 25 de septiembre de 2012

TROZOS QUE MERECEN MUCHO LA PENA

Estoy especialmente preocupada por el futuro que nos espera; tan negro que combina con todo. Muchos no ven y otros muchos no quieren ver. El FMI y el BM, entidades que no tienen precisamente mi simpatía, lo advierten. El gobierno estatal se cierrra en banda con respecto a Cataluña (sin escuchar, sin debatir) e incluso hay gañanes por las redes sociales recomendando el boicot a los productos catalanes. El congreso está blindado, porque consideran "una provocación" la protesta de los ciudadanos al rededor de la cámara baja (tan baja como prescindible). Y colocan a unos pobres indoctos armados, a modo de escudo humano para protegerlo. ¿Quién provoca a quien?.
Ante el hundimiento del sisema capitalista, hay quien adopta la queja o la resignación... y se dejan hundir. Yo si voy a morir, lo haré matando. Quiero luchar por un mundo justo, por la utopía. Basta ya de triquiñuelas político-económicas para continuar el trasvase monetario de los pobres (cada vez más numerosos y paupérrimos) a los ricos (cada vez menos, pero con más capital en sus bolsillos).
Y conste que estoy radicalmente en contra del ensalzamiento de la pobreza. La religión se ha ocupado de promover la entrada de los pobres en el paraiso, para dominar a la masa con el rescurso más publicitario: la promesa de un mundo mejor. Hagamos un mundo mejor ya, por favor.
Mi aportación hoy es musical. A continuación, insertoanciones aquí que no están mal, pero que tienen una parte absolutamente colosal. No tengo tiempo ni conocimientos como para editarlas, así que les incluyo el minutaje que me parece sublime de cada una.

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Topazz: Vission love 2:30 hasta el final


 Devo: Shout: Desde el principio hasta 1:12


Cinema: Locos Rayados: Desde 2:35 hasta el final


Me está costando la vida misma, colgar videos, así que, por hoy lo dejo, pero con la alegre sensación de que siempre hay una parte que nos emociona, nos llena de fuerza para luchar, para seguir adelante con la cabeza alta como una top model. ¡Nos vemos en el congreso, la calle es de todos!
Lo dice Diana Aller

jueves, 20 de septiembre de 2012

LA VOZ


Estoy viendo Telecinco, en la noche de este estresante miércoles, y aun sin saber las audiencias de La Voz, le auguro un despuntante dato. No me gusta especialmente hacer crítica televisiva, entre otras cosas, porque, aunque lo estoy dejando, hoy por hoy mi profesión más evidente es la de guionista de entretenimiento. Sin embargo, hay ocasiones como ésta, en las que me siento impulsada a hablar de programación televisiva.

En esta noche asfixiante y solitaria de un Madrid enloquecido y cada vez más raruno política y sentimentalmente, La Voz me ha inspirado. Sí, escogidos lectores, lo bueno de tener prejuicios, es que resulta fácil sorprenderse y acatar admiración por lo que a priori causaba repulsa.
Me disponía a ver La Voz (¡qué contrasentido ver una voz, qué figuras literarias produce el consumo de la cultura basura, pardiez!) por dos motivos principales: Uno: Mi gran amiga Nerea Cobos, trabaja ahí, me consta que ofreciendo paciencia, horas, y experiencia por un sueldo seguro que lacónico para lo que ella regala. Y Dos: Participar de la risión y escarnio que producen este tipo de talents en redes sociales.
 
Y sí, me está gustando. Apuntaba acertadamente en facebook el periodista Guillermo Alonso, “Dios, si eres bueno harás que La Voz esté bien. Llevo demasiados meses perdidos sin un Gran Hermano, un Supervivientes, un OT. Demasiados meses sin cancelar una cita para quedarme a ver a quién expulsan.” (A las 0:48 lleva 359 comentarios).
 
Por supuesto que es un show previsible (¿qué esperamos de una adaptación?); por supuesto que la selección musical es nefasta; y también por supuesto, sobra minutaje y se estira cada situación para adaptarlo al ritmo de las abuelas (hoy público objetivo de este medio trasnochado).
 
Peeeero… Está muy bien hecho. El acabado es firme, el cásting de sobresaliente (con todos los estereotipos televisivos representados), Jesús Vázquez contenido y ejerciendo de presentador, reportero y azafato acreditado, plató sin estridencias, bien iluminado… En definitiva, se nota que Nerea tiene compañeros a la altura de su solvencia laboral.
 
Voy primero con los participantes: En líneas generales, se sigue premiando el griterío y el andalucismo, pero han sido más variopintos que en otros programas de parecida ralea argumental.

-Maravilloso golpe de efecto comenzar con una voz masculina, de una lesbiana catalana de esas que tienen pinta de montar una casa rural con su novia y sus teckels marrones.
-Ha aparecido una joven de 22 años que toca el ukelele, que siempre se ha sentido marginada en su Mieres natal, y en lugar de achacarlo a su pertenencia al Opus, sólo ha dado a entender que se refugiaba en la música.
-El pivón oficial creo que ha sido captada por Melendi, lo único "follable" en términos extratelevisivos. Una chica muy completita y con un melenón “pa perderse en él”.
-Los coaches han marginado a una negra, sin saber que lo era.
-Una chica a la que no ha elegido nadie (normal) ha dicho algo así como que tenía el demonio dentro.
-Han sorprendido a una señora mayor en la peluquería con los rulos: costumbrismo 100% español. Precioso.
-Ha aparecido una persona que seguro que tenía menos edad de la que aparentaba, llamada Rebeca Moscardó que gritaba mucho y que cantaba en las fiestas de su pueblo. Si esto va a ser un reality de esos de echar a gente, esta va la primera. El caso es que los cuatro cantantes se han peleado por ella.
-Un homosexual menor de edad ha cantado con templanza y estilo, sin alaridos, sin grandilocuencia… Le han ignorado, y se ha ido sonriendo con su guitarriqui bajo el brazo.

Voy ahora con los coaches, en palabras de Bisbal, “coches”: Los cuatro maridan bien, se complementan y se nota que no hay química ninguna, y eso, siempre mola:
 
David Bisbal: Aunque se supone que es la estrella número uno, aquí está deslucido, porque su papel de chico humilde con portentosa voz queda tan lejos como el de comunicador sin escenario. No es su sitio, pero encaja bien. Él siempre encaja bien. Es fácil y aquí lo demuestra.
Malú: Una de las musas lésbicas por excelencia, mujerón y chorretón de voz todo junto… Ha demostrado ser desconfiada en su selección, rácana a la hora de valorar voces ajenas y justamente poco elegida por los participantes. Me ha sonado obsceno cuando ha dicho “Tía, vente conmigo, porfi. Podemos hacer muchísimas cosas juntas”.
Melendi: Pese a su imposible planchado japonés y su deteriorada relevancia pública, se ha mostrado como el hallazgo de la temporada. Es vivaz, tiene el extraño carisma necesario para este tipo de shows, resulta cercano y natural, se expresa bien y la cámara le quiere. Se come a sus tres compañeros con patatas; y seguro que es de los que se fuma un porrito con ellos antes de grabar.
Rosario Flores: No puedo con el estilo (la palabra estilo no es la más adecuada, lo sé) gitanorro funky; con los aros en las orejas sin ironía, con el impostado acento andaluz; ni con el encaje negro como para vender flores en la puerta del cementerio; ni con la forma de mover las manos, abriendo mucho los dedos como si fuera negra… No puedo con Rosario Flores. Me ha dado grima, pereza y rabia cuando le ha dicho a un Pitingo de la vida: “Eres un gitanito negro, me gusta porque yo soy –atención- muy yipsi-panki”. Entiendo, que como a mí, le ocurrirá a mucha gente; y sé que odiar por televisión fideliza espectadores, además de aliviar tensiones de los mismos. Así que, perfecta también ella.
 
Para terminar. Lo mejor de la Voz me ha parecido el silencio lleno de tensión y duda, previo a cada actuación. Y lo peor de la Voz me ha parecido el soniquete recurrente y manido de “los nervios traicionan” “es muy difícil estar ahí” “me arrepiento de no haberte elegido”… Un poco más de sangre hubiera venido bien.
 
Tengo el cerebro embriagado y apelmazado... Tiendo la lavadora que he puesto y me voy a dormir.

Lo dice Diana Aller



domingo, 16 de septiembre de 2012

SE SABE QUE NO ES LA MEDIA NARANJA SI...

Como soy obstinada y romántica, creo en el amor para siempre, aunque a mi no me vaya de forma especialmente provechosa en este sentido. Sin embargo, tengo del todo claro qué características me hacen cribar a mis futuribles parejas. Éstas son algunas:

-Que haya revistas -o incluso peor: libros- en su cuarto de baño. No me molesta el hecho de que la gente se lleve lectura para tales momentos de recogimiento personal (yo me llevo el móvil), sino que me causa repugnancia ver revistas junto al retrete. Me da la sensación de que van a oler a caca.

- El mal olor. El olor digamos "hormonal" lo tolero y en determinados momentos me gusta, pero descarto a alguien si lleva una camiseta resudadita de otro día o su aliento huele. Convendrán conmigo que cualquiera de estas cosas es como tatuar un "no" en la frente del pretendiente.

- Vello en la espalda y/o el culo. Ayer mismo comenté esto con unos homosexuales. A ellos les gustaba, a mi me repele sólo pensarlo. El problema es que no se puede preguntar a alguien en una primera cita cómo es su cuerpo desde el punto de vista capilar. Amén de parecer una loca, es una forma perfecta de arruinar una conversación y un futuro coito. No queda otra que arriesgar.

-Que no sepan conversar. En realidad es muy difícil escuchar, dejar derivar los temas, trufar la charla de anécdotas divertidas y sonrisas, acompañar de gestos apropiados, no monopolizar... Pero es tan agradable cuando nos topamos con alguien que domina el arte de la conversación... Mis amigos por lo general son muy buenos en esto: Daniel Entonado, Inés Muñoz Martín, Alberto Otto, Rubén Gómez, Zaida Rodríguez... Un rato con ellos es ameno, sanador y yo creo que hasta diurético.
Por supuesto que para un encuentro sexual no es necesario saber conversar... pero es mucho más placentero el antes y el después.

-El exceso de grasa o de músculos. No puedo con ello. No lubrico.

-Que de forma compulsiva dejen las dos tapas del wc levantadas. Empiezo a creer que es un gen masculino que dicta hacer esto. Mis hijos (6 y 8 años) son impermeables a mis súplicas en este sentido.

-Calzado entre feo y soso: zapatillas amarronadas indefinidas, chirucas, calzado de montaña, cosas como del Decathlon... Para ver cómo es alguien de verdad, hay que mirar los pies. De la misma forma, si una persona que les interese, se cubre los pies con algo que les arrebata, no duden en ir a por ella.

He de decir que me importa entre poco y nada la ropa y el peinado, pero entiendo que no todo el mundo lo vea así. Son manías al fin y al cabo, ¿no creen?

Aprovecho su paso por aquí, para anunciarles que la sala Siroco comienza nueva temporada, tras posicionarse como lo más en Madrid últimamente: Han conseguido crear ambiente de discopub de toda la vida, con jolgorio, sesionacas, los conciertos de siempre y público renovado.
El martes será la inauguración oficial, y yo estaré por allí.


Lo dice Diana Aller

viernes, 14 de septiembre de 2012

¿MODIFICACIÓN CORPORAL O DEL ALMA?

Existe mucha prosa y mucha teoría sobre el cuerpo como envoltorio de la persona. Generalmente se entiende como la carcasa de lo que realmente somos.
Lo que ocurre, es que percibimos, a nosotros mismos y a los demás a través de los sentidos, y para que esa percepción no acate disonancias, tendemos a ser lo que parecemos, y parecer lo que somos.
Les pongo un ejemplo clarificador y que llama mucho la atención a los que visitan España: Al encender nuestro aparato receptor conocido como tv, el grueso de las mujeres que aparecen en él, llevan el pelo rubio artificial, mientras que lucen una piel típicamente mediterránea (que al sol se pone morena o dorada y no rosa, vamos). Este artificio (el del tinte, no el de la tv) va en contra de la naturaleza, pero a favor de cierto gusto social de "distinguirse", de no ser el prototipo de española.
Bien es cierto, que sobre todo a partir de ciertas edades, el pelo claro suaviza considerablemente los rasgos, pero es al fin y al cabo una decisión personal enfocada a desmarcarse de lo que la biología nos tiene reservados.

Sin embargo, las modificaciones corporales, no siempre van destinadas a destacar sobre los demás, sino que a veces se busca pasar desapercibido, armonizar el aspecto con el de la mayoría. Este es el caso de quienes, corrigen sus orejas de soplillo (rasgo que a mi me encanta, por cierto), o eliminan con aparatología médica cierta grasa localizada en su cuerpo.

Estos procesos se hacen con supervisión médica, cosa que nos parece lógica, aunque de ello no dependa la salud. Y aquí, hago un inciso: Estoy hartísima de quienes se someten a una rinoplastia y lo justifican con una desviación de tabique. No sólo son cosas muy distintas, si no que requieren de muy diferente intervención: Mi hermana se operó el tabique: respira mucho mejor y tiene la nariz igual que siempre. Yo (precoz como yo sola, ya lo narraré aquí con calma) me sometí a una rinoplastia a los 13 años. A parte de ser una de las mejores cosas que he hecho en mi vida (yo no, lo hizo un doctor), continuo teniendo el tabique desviado. No se dejen engañar, basta ya de doble moral con estos temas, por favor. No es una vergüenza modificar la propia morfología... ¿lo es teñirse? ¿lo es depilarse?. Así que desconfíen de quien disfraza de necesidad médica una decisión personal. Tenemos que asumirnos, hacernos, sin excusas.

Hablaba de la supervisión médica en este tipo de modificación corporal, porque implica mayor riesgo y conocimiento que la utilización de un tinte farmatint, por ejemplo.
Sin embargo, no hay estudios ni titulación expresa para otro tipo de modificaciones, que van encaminadas precisamente a desmarcarse de la sociedad.

Tatuajes, piercings, implantes subdérmicos, escarificacioneones... En lo personal no me gustan demasiado, pero me fascina que otros se vean bien con ello, porque quiere decir que están decorando su "carcasa" un poco más allá de como lo solemos hacer los demás, tapándonos con una determinada ropa, haciendo dieta o cambiando la raya del pelo de lugar... Todas son expresiones que dicen lo que queremos decir de nosotros: el color rubio, porque sentimos que hemos superado (o renegamos del) celtiberismo; las iniciales de nuestros hijos en el antebrazo, o unas bolitas bajo la piel que representan una etapa importante de nuestra biografía...

El joven filósofo Richard Tamayo se pronunciaba así recientemente en un documental sobre el tema: "Me parece muy interesante esa tendencia a ligar valores espirituales o morales con los que uno se define a sí mismo y la necesidad de que esos valores se expresen corporalmente. Y no basta con que lo expreses con una determinada gestualidad; no basta tampoco expresarlos con una determinada manera de vestir; sino que en un momento dado, se hace necesario que la carne exprese una a una nuestras variaciones morales o esas características morales que nosotros creemos tener."

En efecto amigos, al elegir una prenda de ropa y no otra estamos definiéndonos, de la misma forma que si nos hacemos un tatú, marcamos nuestra piel, la que nos va a acompañar durante todo nuestro recorrido vital para visibilizar una pulsión bien moral, sentimental o simplemente artística.

Mi amiga Violeta Alcocer (a la que conozco desde que ambas teníamos 4 años) se va a ampliar un tatuaje que tiene en la cadera. No está a la vista, no lo hace por complacer a nadie... lo hace por definirse, por ser más ella (además está en una etapa de tránsito y anda creando sabiamente nuevos universos y rutinas).

Aun no tenemos perspectiva histórica suficiente, como para calibrar la moda textil como arte, tal vez por tratarse de arte efímero. Pero tanto la ropa como los tatuajes, son expresiones artísticas, a veces incluso políticas.

Yo incluyo en esta categoría moda, piercings, tatús y cirugía estética, siempre que se traten con honestidad, que se entiendan como modificación de la expresión corporal, como armonía entre lo que somos, lo que creemos ser y lo que queremos ser.
Ahora bien, -y aquí entra mi gusto personal- miedito me da lo que quiere dar a entender esta gente:

Emilio González vive en Caracas. Su profesión es modificador corporal. Aprendió practicando, a veces consigo mismo. Corta orejas y lenguas, inserta cuernos y lo que le pidan... Y tiene una mujer y dos niños que lo adoran y con los que hace una vida perfectamente normal. Lo que más me llama la atención de este hombre, es que se quitó el ombligo.

Este personaje, también venezolano, se hace llamar Caín y hace años que inició una transformación para parecerse al diablo en su forma corpórea, es decir, asemejarse a lo que los humanos asociamos con el mal. Como ven se ha puesto cuernos, se ha cortado las aletas nasales y se ha colocado pinchos por toda la cara.

Jocelyn Wildenstein, o la mujer gato, consiguió su propósito a cuenta de la fortuna que obtuvo al divorciarse de un millonario. A mi la historia me parece profundamente triste. Su exmarido adoraba los gatos y desde el momento en que pasó de ella, Jocelyn se obsesionó con reconquistarlo... y pensó que la mejor manera era asemejarse a un felino. Ahora que youtubes, facebooks y tumbrls se nutren de gatitos, esta mujer debería ser tendencia.

Pero no se crean que es la única persona gato. Para nuestro deleite o desgracia, hay más. Miren esto:

Erik Sprague, el hombre lagarto: De todos es sabido que quien no es muy agraciado físicamente, desarrolla otras facetas para seducir. Mi teoría es que este pobre hombre no tenía ninguna, y decidió vivir cual reptil (una cosa de lo más desagradable, por otra parte). Tiene lengua bífida y los dientes afilados. Comer unas lentejas o hacer un cunilingus debe ser toda una performance para Erik.


Donatella Versace era una italiana risueña e incluso mona (a mi me parece que tenía un encanto especial, y cara de ser divertidísima) que se fue convirtiendo en un logotipo humorístico de nuestra era. ¿Qué se considera bella la delgadez? Pues ella adelgaza ¿El pelo rubio queda mejor? Pues pelo amarillo al canto ¿Qué tener los pechos grandes es atractivo? Pues se plantifica unas circunferencias intradérmicas... ¿El bronceado da un aspecto juvenil y saludable? Pues ella la que más. ...Y ésta es la fistra que ha quedado.

Para la mayoría de nosotros, todos estos son monstruos, pero en realidad son lo que quieren ser, han hecho de su piel, la ventana de lo que son en verdad, y se asoman orgullosos. Miren ustedes que suerte tenemos los que, como Violeta Alcocer, nos hacemos algún cambio y nos autocolmamos de felicidad.

Lo dice Diana Aller

sábado, 8 de septiembre de 2012

EMPIEZA EL CURSO

El año empieza en septiembre: estrenar estuche, profes nuevos, anuncios de fascículos... todo nos retrotrae a la infancia, donde se sientan las bases del pensamiento objetivo y crítico.
Así que, ahora que nos aproximamos inexorablemente hacia el feudalismo, es momento de comenzar una nueva etapa: con energías renovadas, con ánimo de cooperación, con ganas de ayudar, de avanzar en grupo por esta senda intransitable que nos están dejando. Puede que no tengamos dinero, pero en realidad, tenemos poder: estamos unidos como los Estados Unidos, y tenemos ideas, amen de instinto de supervivencia, que como esto siga así, utilizaremos para prender fuego a la Moncloa.
Así que, comenzamos un año decisivo en lo personal y en lo político-social.

Yo he cerrado una etapa muy dura en mi vida, que culminó con dos actos simbólicos por los que tuve que cerrar el blog: Por un lado mi ordenador, frente al que estoy escribiendo ahora mismo, petó. Del todo. Tuve que escribir la entrada anterior desde el móvil. Una odisea nada recomendable, se lo aseguro. He gastado mis últimos ahorros en arreglar mi portátil. Estoy en paro, no percibo prestación, y me han denegado una ayuda que he solicitado. A esto hay que añadir una inoportuna sanción de 500€ de Ana Botella por sobrepasar los decibelios permitidos en horario nocturno en mi casa, y 450 euritos de nada, en material escolar de mis hijos.

Mi situación es crítica, como la de tantos otros... Pero he optado por luchar, por no tener miedo, por reorganizar mi tiempo (mi único capital por ahora) y tirar ´palante (como dirían mis camaradas de la Terraza Mocha de la Moda). Puedo hacer cosas que con trabajo (y con dinero) no podía: coser, pasar las tardes con amigos, jugar con mis hijos, ayudar a quienes lo necesitan de verdad (al fin y al cabo soy una privilegiada, por necesitar tan poco)...

El otro hecho que ha marcado el fin de una era personal, tiene que ver con este blog, y no puedo hablar de ello por ahora, pero les informaré a su debido tiempo.

A esto hay que sumar unas malas pasadas por culpa de desequilibrios de sustancias neuroquímicas de mi cerebro, que me han hecho valorar la salud como el pilar básico de la felicidad. Así mismo he aprendido a ser vulnerable, a mostrar -y hasta presumir- de debilidad. De siempre he dado una falsísima imagen de seguridad, incluso a mi pesar. Vivo (como creo que la mayoría) sujeta a miedos y tormentos irracionales, que trato de domar con variable fortuna.

Así que, tras unos días de honda meditación, vuelvo con energía renovada, y espero contagiarles en la medida que pueda. Les animo a que pongan en marcha sus proyectos, la felicidad está ahí, sólo hay que ir a por ella compartiendo, disfrutando...

Si me permiten, y si no también, les voy a hablar de mis pequeñas obsesiones-descubrimientos de la temporada, esos detalles que me producen una infantil fascinación:

Este fantástico aparatito de estampación del Lidl:
Un cuño, con su abecedario, su smiley y todo, con el que hacer las delicias de niños, adolescentes, y adultos desempleados. Yo me he hecho tarjetas de visita, pero voy a decorar muebles, marcar la ropa de mis hijos, y buscar trabajo de segurata de discoteca para poner tonterías en las muñecas de los clientes con el aparatejo en cuestión.

Calatrava (Selected):
Jaime es un chico sociable, nervioso y con un talento fuera de lo común. Él lo vuelca en la moda, pero estoy convencida de que podría dedicarse a lo que quisiera y destacar magistralmente. Como todos los genios, está en el límite de la normalidad en todo. Es consciente de que tiene que pagar un peaje considerable a cambio de la genialidad; y lo acepta con humildad, humor y cierta inocencia. Se sorprende por sufrir, trata de plantar cara, pero sabe que no hay escapatoria: está llamado a la gloria y al horror.

El Ch´ien y el K´un, o lo que es lo mismo, este simbolito que tanto les suena:
Los absolutos tienen una parte de su contrario. Para hacer el bien, habrá que traicionarse a uno mismo, por ejemplo. O, lo que es bello, tiene que poseer algo monstruoso. O, para tener un aspecto vintage, hay que añadir algo de ahora... Así funciona todo: para entender la filosofía oriental, hay que despojarse de la causalidad de occidente y penetrar en uno mismo, escribir los propios designios, entender el futuro como si fuera el presente.

Fantasmikos:
Llevo años sin prestar atención a estos helados (que según Daniel Entonado saben a plástico), pero en el momento en el que he catado uno, no he podido parar: su sabor artificial, su composición a base de heroína (no me explico si no, sus efectos) me tienen subyugada. Por su bien, no los tomen de cena, al terminar, les entrará un vacío existencial que ni Sartre podría definir.

Cerveza San Miguel en botellines twist off:
De la misma forma que el agua del baño no sabe igual que la de la cocina; la cerveza de una determinada marca, en lata sabe a lata y en cristal sabe a felicidad. Casi todas las marcas han sacado ya sus botellines abrefácil. Si unen este maravilloso engendro alcohólico a sofá, amigos y música o película/programa tv... tocarán el cielo.

La zona aledaña al metro Tetuán de Madrid:
El azar, el destino, o los generoses dioses que nos gobiernan, han querido que pase allí alguna jornada últimamente. Y aunque a primera vista desagrada la heterogeneidad arquitectónica y el trazado anárquico y sucio de sus calles, todo el barrio rezuma un encanto especial. Hay viviendas imposibles, escondidas entre hormigón; hay mercados desafiando cualquier juicio estético razonable; hay locales chiflantes, que invitan a increíbles aventuras en su interior (como este).

Espero que tengan un felicísimo comienzo de curso.

Lo dice Diana Aller