martes, 27 de noviembre de 2012

ARENDT, LA SUMISIÓN Y EL DESEO


*Apunte sobre la anterior entrada: Algunos se han molestado (¿Porqué se darán por aludidos?) Otros me han amenazado diciendo que me atenga a las consecuencias (¿¿¿cómo??? Me interjeciono entera)… pero lo que realmente me ha impresionado, ha sido que me preguntaran si me refería a David Saavedra. Incluso me ha ofendido la pregunta. Primero porque la anterior entrada no se refiere a nadie en concreto, sino a un prototipo humanoide; y segundo, porque David Saavedra es un semidios. Quede clarísimo, por favor. Y conste que nunca respondo a los comentarios ni aclaro nada, pero cuando la ocasión lo requiere… 


Dicho esto, hoy he reunido fuerzas y ánimos para escribir sobre Hannah Arendt, una filósofa feminista que no se consideró ni filósofa ni feminista, pero, a la luz de la perspectiva temporal, no queda otro remedio que catalogarla como tal.

Si en las clases de filosofía se explicaran los idilios entre filósofos, sus amoríos, sus celos, sus rabietas y sus fobias, las teorías se entenderían mucho mejor.
Escuché hablar de Arendt en la facultad, a una lesbiana regordeta de mi clase. Discutía sobre el concepto de democracia y se ponía colorada mientras alzaba la voz. Obviamente no me pareció nada atrayente. Secretamente, yo me sentía atraída por los chicos más inteligentes de mi clase, como P.P.V. o A. F. Poco podía yo imaginar que Hannah Arendt llevó a extremo mi mismo síndrome de atracción-ensalzamiento sexual de hombres intelectualmente fuertes, superdotados y recios.
Ella provenía de una familia judía, (del mismo pueblo que Kant) y fue educada en un ambiente de respeto máximo hacia la cultura, llena de cariño y amor. Por consejo de su amiga Anne Mendelsshon -también judía y también brillante- estudió filosofía en Marburg, donde pronto la empezaron a llamar “La Chica Verde”, porque solía vestir un favorecedor vestido de ese color. (Abro aquí un paréntesis para recordar que mi abuela Guadalupe decía "la que con verde se atreve, por guapa se tiene". Me encanta). Hannah, no era ese tipo de filósofas dejadas, como la chica regordeta y sin cuello de mi clase; al contrario, era muy consciente del poder del atractivo femenino. En su ensayo sobre Rahel Varnhagen (una intelectual alemana del XIX, que le hizo cuestionarse las relaciones amorosas) escribiría “La belleza otorga a la mujer una perspectiva desde la que puede juzgar y escoger (…) Ni la inteligencia ni la experiencia pueden igualar esa perspectiva natural”. 
Muy consciente de su identidad como mujer, estos juicios entonces no se consideraban muy feministas (Me temo que aun hoy, muy pocas los entendemos así).
Hannah, con su vestido verde, su carisma femenino, su porte filosófico y su seguridad intelectual, se dejó anular sentimentalmente, en el momento en el que alguien desde una posición de superioridad (17 años biológicos y unos cuantos de estudio les separaban) se cruzó fatídicamente en su camino. Se trataba de uno de sus profesores, un pre-existencialista, si se me permite la expresión, contundente en su discurso y terriblemente atractivo en su atuendo, algo que no pasó desapercibido a la joven Hannah, muy atenta a los detalles estéticos.
Cayó rendida a una relación de poder y subordinación por parte de su profesor, casado y con dos hijos. Él le haría creer que sus pensamientos, escritos y elucubraciones, nunca serían tan elevados como los pensamientos, escritos y elucubraciones de él. Le escribiría apasionadas cartas de amor cuando quisiera tenerla y prescindiría de ella según sus apetencias. Sorprendentemente, ella acató enamorada y sumisa. Él era el profesor endiosado de fulgurante carrera; ella la chica de futuro incierto y sobresalientes capacidades para la discusión política. Él hacía respetar su autoproclamada integridad, ella debía obedecerlo y rendirle pleitesía como filósofo. Él, vestido siempre de color marrón, participaba en el Tercer Reich y alertaba de la “judaización” de las universidades alemanas; ella, bella adoratriz de origen semita, lo amaba sin queja ni exigencia; él era el profesor más célebre de la universidad: Martin Heidegger; ella la estudiante mejor abastecida neuronalmente y una de los pensadores más notables del siglo XX.
Mientras él menospreciaba e ignoraba las tesis de Hannah, ella, adorándolo y teniendo que vertebrar su pensamiento en torno al de su amado, fue gestando teorías políticas audaces y acertadas, fue creciendo filosóficamente sin el abrigo de su amante maestro.
Toda su vida viviría esclava de Heidegger. Aunque se libró de él durante un tiempo (en realidad él la sustituyó por otro recambio femenino en forma de amante) siempre vivió queriéndolo. Pero las circunstancias de uno y otra eran muy diferentes. Mientras ella se involucraba más en las teorías políticas y en la militancia judía, tuvo que huir a Praga. Allí se casó con un hombre sin amarlo, aunque al poco se separaron amistosamente, comprendiendo que aquello no tenía mucho sentido. 
Tres años después, en 1940 se casa por segunda vez, en esta ocasión lo hace enamorada de su marido, Heinrich Blücher. Sin embargo, a los pocos meses tuvieron que confinarse en campos de internamiento franceses. Según cuenta Elisabeth Young Bruehl , Arendt “insistió a sus compañeras de barracón para que conservaran el mejor aspecto posible, ya que si incorporaban la fealdad del entorno, su moral se hundiría”. Estos consejos tan de “Una rubia muy legal” para mí constituyen una radiografía clarísima del pensamiento moral femenino, desgraciadamente no muy integrado aun en el feminismo.
Después de penurias varias, se reunió con su marido y cuando las cosas se pusieron feas en Francia (el antisemitismo era por entonces una corriente europea imparable) emigraron a Nueva York, donde se instalaron y se espabilaron. Tuvieron que trabajar en una granja, y por supuesto aprender inglés. Como a tanta gente le ocurre hoy, cuando tenían edad, no tenían dinero para tener hijos. Cuando su situación era desahogada, ya fue tarde.
Heidegger, que seguía casado con su mujer de siempre, volvió a escena, a la vida de Hannah. Terminada la guerra, él necesitaba lavar su imagen, y para su reputación, nada como dejarse ver con la judía e inteligente Arendt que comenzaba a despuntar como un personaje relevante más allá de la intelectualidad. De hecho empezaba por aquellos entonces a ser conocida en ámbitos más sociales. Él la travistió por completo, y ella adoptó el color marrón en sus prendas, y en su corazón dominado aun por su ex profesor.


Fue la primera mujer catedrática de la universidad de Princeton (impartiendo seminarios de Christian Gauss), aunque estuvo a punto de rechazar el trabajo cuando empezó a oírse que le ofrecían la plaza precisamente por su condición femenina. Finalmente aceptó, alegando que no le preocupaba en absoluto ser mujer catedrático. Dijo “porque estoy bastante acostumbrada ya a ser mujer”.
Los entresijos filosófico carnales de Hannah se desgranan en miles de cigarros que fuma a todas horas y cientos de cartas con Heidegger, con Jaspers, la mujer de éste, su propio marido Heinrich Blücher y Mary McCarthy la dama negra de la intelectualidad neoyorquina, de la que hablaré algún día con calma, porque lo merece todo el rato. Con McCarthy mantiene una relación sáfica-intelectual muy interesante, y es una especie de alma gemela que dio a conocer y ordenó toda la correspondencia de Arendt una vez muerta. Precisamente, en una de estas cartas a su marido, la filósofa parece caerse -un poco nada más- del guindo con su adoración a Heidegger. Le dice “Desde siempre he estado prácticamente mintiéndole sobre mí misma, fingiendo que no había escrito ningún libro, que mi nombre público no existía, y que no podía, digamos, contar hasta tres sin implicar en ello una interpretación de su obra”(*1).
En 1958 aparece La condición humana, su obra filosófica más conocida y también la más relevante. Su visión de politóloga avezada –esa que defendía la bollera colorada de mi clase- describe y ensalza con maestría la libertad como equivalencia natural de la política. Dice Con la creación del hombre, el principio del comienzo entró en el propio mundo, que, claro está, no es más que otra forma de decir que el principio de la libertad se creó al crearse al hombre, no antes. … El hecho de que el hombre sea capaz de acción significa que cabe esperarse de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable.
Terminó sus días siendo una auténtica y reconocida eminencia, rulando por Universidades de todo el mundo y dedicada a su teoría política. Su marido murió de un paro cardíaco, ella rechazó la propuesta de matrimonio de un pretendiente, y probablemente nunca reconoció que Heidegger, el genio, el maestro, minó su vida sexual y sentimental.
Hannah nunca se consideró feminista, pero continuó defendiendo posturas impopulares en política, luchando contra totalitarismos y plantando cara a todo y a todos… Menos a Martin Heidegger. En 1975 fue a visitarlo por última vez. Se vieron, hablaron, fumaron, ella le volvió a mostrar su admiración y él hizo que no la apreciaba. Así terminó su historia, porque al poco Hanahh Arendt murió repentinamente.
Recuerdo desear desconsolada y pasionalmente a P.P.V. cuando le oía debatir sobre universos inalcanzables, o cuando de juerga por Alonso Martínez no me atreví a abordarlo. Por suerte lo hice bien, y una vez segura de mis capacidades intelectuales (muy por debajo de las suyas en cualquier caso), el destino me ofreció en bandeja un encuentro casi carnal con él. Fue algo muy sexual, fantástico, y con un punto político-intelectual embriagador.
Queridas muchachas, cultiven la belleza, y harán del mundo algo bello.

Lo dice Diana Aller

*1: Ettinger “Arendt and Heidegger” pag 116

viernes, 23 de noviembre de 2012

CRÍTICOS MUSICALES

La imagen romántica y casi bélica del periodista musical, que transforma en crónicas escritas sus propias vivencias al son de la música, está a  punto de desaparecer. Tal vez porque la industria musical ha cambiado y se ha repartido tanto, que resulta difícil el mantenimiento de mercenarios dispuestos a darlo todo por una profesión sacrificada, incomprendida y de fidelidad casi religiosa. Tal vez porque hay tanta diversificación, tanta crisis y tanta amalgama de todo, que las críticas se diluyen en un marasmo de opiniones sin peso, haciendo que nada tenga credibilidad.
Por supuesto que han existido y todavía hay, auténticos periodistas musicales; y muy buenos, además. El personalísimo estilo de, por ejemplo, Patricia Godes resulta inspirador y de gran ayuda a la hora de afrontar la escucha de un disco.
Pero creo que hace tiempo se perdió esa apasionada persecución de sueños y esa honestidad profesional tan bien reflejada en "Casi Famosos", (espero que la hayan visto, una peli muy mona y recomendable, del año 2000).
Para mí, la última generación de buenos periodistas musicales es la de Víctor Lenore, que con la misma solvencia y profesionalidad habla de Aphex Twin o de Malú; sabe tratar cada tema como corresponde y aplicar su criterio como y cuando es oportuno. Precisamente este don de la oportunidad es algo que falta en los críticos musicales -o aspirantes a ello- de ahora.
Dice Mauro Canut que los críticos musicales siempre han sido cutres, la diferencia es que antes les leían y ahora solo les leen ellos mismos y sus amigos barbudos. Yo creo que antes era incluso peor en ciertos aspectos, cuando invitaban a fastuosos viajes, incluso a drogas, putas y lo que se terciara a quien hiciera una crítica positiva...
 Estas son algunas de sus características, reitero, de las nuevas corrientes de críticos, obviamente, alguno se salva:






-Mayoría abrumadora de varones, bastante feos y muy sexistas. La opinión de una mujer no suele tener peso para ellos, y menos, en lo musical. Entonces adoptan una actitud paternalista y distanciada hacia sus compañeras, negándoles el crédito que merecen.

-Hay mucho miope entre los críticos musicales. Y no hablo en sentido figurado. Una amplísima mayoría calza gafas.

-Todos, sin excepción, son músicos frustrados. Al no tener talento ni carisma, optan por el escalafón más bajo de la música. No les basta con disfrutar o coleccionar discos, el suyo es un mero afán de notoriedad.

-Odian a jenesaispop, normalmente de forma secreta. Y a todo aquel que disfruta con la música sin ser músico. Y a lxs grupies, y a las musas, y a los programadores de salas y a los organizadores de eventos... Odian por resquemor, por envidia, por incapacidad congénita de disfrutar en paralelo con la humanidad.

-Van al Fotomatón en Madrid, crean sus pequeñas alianzas de amiguismos contra el mundo; viven una perenne batalla de vencedores y vencidos, de tensiones insolidarias por hacerse con el favor de grupos que como mucho triunfan en el seno de La Fonoteca. Son, en definitiva, unos seres despreciables sin un criterio unánime ni férreo, buscando siempre el abrigo de las bandas a punto de triunfar, para apuntarse el tanto de "Yo les descubrí".

-Aunque no he catado a ninguno bíblicamente hablando, mis amigas, que son muchas y muy curiosas en cuanto a intereses sexuales, me comentan que son pésimos folladores: básicos, egoístas (de esos eternos adolescentes que consideran su propia eyaculación el fin del acto sexual y el fin del mundo mismo), de débil erección, coitos cutres, besos tristes y torpes y arrítmicos movimientos. Una allegada en concreto, me narró con mucho pesar el polvo más atribulado de su existencia, precisamente con un crítico musical de polla larga, estrecha y blanquecina. La fricción desganada, le dejó enrojecida. Los movimientos del muchacho, más propios de insecto intentando darse la vuelta que de amante, la exasperaron. El movimiento rítmico y desesperanzado, como de opositor con entradas y calvicie sin ilusión, le aburrieron. Y el desinterés por el goce femenino, así como la terrible ofensa de chuparse los dedos antes de tocarla (algo copiado del porno desprovisto de placer, donde las chicas no lubrican), dejaron a mi amiga con ganas salvajes y contenidas de patearlo y abandonar la militancia heterosexual.

-Se mueven en un mundo extremadamente pequeño cuyas fronteras están flanqueadas por el festival Sonorama, spotify, los miembros de La Habitación Roja, el locutor Julio Ruiz, ipunkforos, los conciertos de Radio 3 y los promocioneros de las discográficas.

-Consumen cocaína demasiado a menudo.

-Buscan la amistad de los grupitos del momento y de los que ellos consideran los líderes. No intentan trabar amistad con los baterías, ellos, en sus más recónditos y lúbricos sueños, fabulan suplantar al frontman de cada grupo. No quieren conocer a los grupos de música, pretenden que los grupos les conozcan a ellos.

-Van de atormentados e interesantes y se ocultan tras de una barba inexpresiva y mal copiada. Les encantan las bolsas de tela, y siempre se quedan con cara de atontados hasta que termina un concierto. El camerino se representa en su mente como el paraíso terrenal.

-Aunque tienen un trabajo (más aburrido y gris que lo que pudieran ellos mismos imaginar), su ilusión es ver su nombre en una reseña de una publicación gratuita que nadie lee. Normalmente a cambio de un cd que en el mercado puede alcanzar como mucho los cero euros.

-Pretenden cumplir y aportar a la contracultura, pero solo perpetúan estereotipos de lo más mainstream. Intentan no pagar copas en los locales a los que van, que les inviten a los conciertos, o pases vips en los festivales.

-Padecen alguna deformidad o despropósito físico: cadera ancha, frente despejada, nuca arrugada, encías a la vista... Y les falta estilo, innovación y audacia a la hora de vestir.

-Viven amargados. No son felices y tal vez ni siquiera les gustaría serlo. Suelen echar la culpa de sus desgracias y mediocridad a otros.

Un lector avispado, Jordi Esesgaray, apunta con tino que a aquien yo me refiero no es al crítico musical, si no al bloguero desgraciado que ronda los 40 y quiere vivir una ola cultural como si tuviera 20, bebiendo sin parar y sin gastarse un euro además. Tiene toda la razón. Por mi parte, sé que el mío es un juicio muy negativo, pero me he limitado a enumerar las características comunes de cierto tipo de periodistas musicales. Repito que no todos son así. Reconozcan, amigos, que da más juego hablar de críticos musicales quedados, que de registradores de la propiedad de Murcia. En cualquier caso, gracias por estar ahí.

Lo dice Diana Aller

viernes, 16 de noviembre de 2012

ME VAN A OIR





Esta misma noche, voy a estar pinchando con la gran Araceli Segura en la sala Siroco (C/ San Dimas, Madrid). Habrá sorteos (sí, sorteos, ¡como en los 90!) y algo de picoteo para celebrar mi cumple. Daremos cuantiosos premios a la mejor depilación brasileña y al culo más peludo. Ustedes verán qué hacen.








El jueves 22, alguien ha tenido a bien elegir para presentar la tv inteligente por antonomasia, a Mario Vaquerizo en modo presentador-conductor y a mi como ambientadora musical (dj, para el vulgo). Poder rebobinar la tele es mi sueño desde siempre, quede claro. A partir de las 20:00 estaremos en la Casa del Lector (En el Matadero de Madrid) mostrando lo que es TiVo.






La web de Madriz lleva mucho andado, y hemos decidido, que ya tocaba celebrarlo. Va a ser en la coctelería Futuro, que se está perfilando como el epicentro de la capital para según que cosas (vale, cosas muy mías, pero muy interesantes también). Allí compartiremos platos, Inmaculada Concepción, Fernando Curto y yo. Será a comienzos de diciembre y los albinos no pagarán copas. Les mantendré al tanto.





Probablemente el mes que viene, viajaré a Granada, ciudad de la que llevo enamorada varios años. (Pienso jubilarme allí, hacerme heroinómana y atracar bancos). En principio pincharé allí el viernes 14, aunque aun no está cerrado. Lo haré con Araceli y con los afamados Gaydjteam, que para la ocasión scratchearán con la polla a dúo. Un show formidable del que informaré convenientemente.



¡Hay que salir a divertirse, amigos!


Lo dice Diana Aller

martes, 13 de noviembre de 2012

MEDIDAS ANTE LA CRISIS

La crisis (para muchos, estafa) en la que vivimos, provoca movimientos sociales, descrédito hacia la banca, los políticos y los mamarrachos que se agarran a su despreciable parcelita de poder en empresas o patios de vecinos.
También ha traído una tímida solidaridad, tino en el consumo e ideas de cooperación. Por ejemplo, este cartel-aviso de La casita de Wendy, ha circulado a lo ancho y largo de las redes sociales, espero que implantando sentido común en los parroquianos.
 Por supuesto que en sí, el desajuste y la brecha de desigualdades me parece lo peor; pero igual que estoy aprendiendo a cocinar legumbres, he descubierto formas de amortizar tiempo, recursos o prendas de ropa.
Será una frase hecha, pero les aseguro que hasta cierto punto es una verdad hiriente: El dinero no da la felicidad.
Conste que tengo ambición, que me repugna la idea de que el reino de los cielos sea para los pobres (¿Qué mierda de consuelo es ese?) y que defiendo la propiedad privada... Se trata simplemente de amoldarse a la situación, así que hoy (día en el que estreno años, por cierto) quiero hacerles partícipes de mis pequeños hallazgos/triquiñuelas para sortear los sinsabores económicos.

***Me compré estos zapatos en HyM. Me flipaba la forma, pero el estampado me pareció vulgar: Aunque no se aprecia en la instantánea, el fondo blanco de topos es de fibra brillante, como con pelitos de llavero, muñeco o cartera de peluche de feria de pueblo costero.


Decidí pegarles primero una tela más sobria, para quitarles un poco de cutrerío. Puestos quedaban raros: el color empastaba demasiado y "no se entendían"; la forma, que tanto me gustaba, se perdía y se desdibujaban los límites.



Gracias a Inma Concepción, descubrí en Bilbao una tienda chiflante, donde, entre cienes de inutilidades, encontré telas adhesivas de fieltro con estampados que quitaban el sentido. Compré varias y opté por esta para rellenar de nuevo mis zapatos de HyM. El resultado es más que satisfactorio: El acabado es sobrio, el dibujo mate, con lo que contrasta perfectamente con el aspecto acharolado y atrevido del calzado. Puestos quedan bien con vestido pantalón o faldita, les estoy dando mucho uso y tengo un par de zapatos único en el mundo.


***En principio me enerva un poco la invasión de comercios orientales con productos de ínfima calidad y a precios indecentes (para manofacturar tan barato estoy segura de que no los fabrican ni niños siquiera. Deben ser bebés explotados, que incluso pagan por trabajar ¿Cómo se explica si no?). Sin embargo, los aperitivos congelados tipo empanadilla china, las cervezas en botellines pequeños o los clásicos noodles orientales, son una auténtica maravilla, amén de un goce fácil para el paladar.


El mercado occidental ha contraatacado con un sucedáneo de pollo, creo que de Maggi, que no tiene nada que ver: la consistencia de la pasta, el condimentado y el regusto amargo es del todo diferente y carente de exotismo. Los noodles autóctonos son más sabrosos y baratos. Tal vez estén hechos de rata de alcantarilla de Taipei, pero no creo que los de Maggi tengan una procedencia más selecta.

*** Como les he avanzado, me estoy atreviendo a entrar en la cocina. Tímidamente, con responsabilidad, cautela, humildad y paciencia. Sé que es una relación que puede dar mucho, y no tengo prisa por aprender. Hace unos días quedé con Teresa Colomina, que además de sus quehaceres audiovisuales y su marca de complementos Me quedo Esqueleto, cultiva un huerto. No un huerto urbano y posmoderno de esos que aplacan la culpa del estresado medio capitalino, no... Un huerto de verdad, con sus tomates cherry, sus hectáreas y sus gallinas. Las gallinas concretamente son de su hija Cloe; y Teresa me trajo un montón de huevos de las gallinas de Cloe. ¡Qué color anaranjado! ¡Qué sabor a naturaleza! ¡Qué consistencia tan sensual!. Decidí hacerme unas tortitas con verduras, queso y frutos secos.
Menos mal que nadie me vio. La cara que debí poner mientras devoraba el plato, a buen seguro fue la más placentera y guarra que he puesto en mi vida. Por muy poco dinero y una gran amistad, disfruté como no debería ser legal. Increíble.

***Existe una marca de productos de limpieza que se llama Bosque Verde. No es especialmente buena, y a mi parecer, los geles  y jabones resultan muy diluidos. Es una marca baratísima que pide a gritos y con violencia un diseñador gráfico. Sin embargo, el lavavajillas para lavar a mano me ha cautivado como de verdad se enamora a las mujeres: por el olor. Para mi sorpresa, he visto que hay bastante gente que ha opinado sobre esta marca, extremo que entiendo perfectamente. Yo misma me quedaría horas debatiendo sobre el tema y esnifando tan dulce aroma.


***Quiero animar a todos los desempleados a que se echen a las calles, organicen actividades y se relacionen entre sí. Socializar, unirse y conocer gente es un arma maravillosa para combatir el tenebrismo en el que vivimos y dotar de sentido nuestras horas. Puede adscribirse a stop deshaucios, acudir a un parque a practicar tai chi, ensayar flasmobs en centros comerciales, o compartir sapiencia en algún centro social ocupado.

Cualquier actividad si es compartida será mucho más generosa. Si tiene pareja estable o esporádica, practique coitos, cunilingus y cosas animales. Si no la tiene, busque entre conocidos y allegados con quién puede optar al disfrute erótico. Se ahorra el gimnasio, aumenta su autoestima, tiene faena y hasta se puede enamorar, el más completo, irracional y mágico de los sentimientos humanos.


***Comprar colorantes alimentarios puede parecer un capricho estúpido (es difícil encontrarlos a buen precio), pero sustituir una jornada de cine y palomitas (a precio desorbitado) con niños, por la preparación y degustación de una cena de colorinchis, une familias, se lo aseguro. Con 10 gotas se colorea un plato entero. Este arroz con salchichas fue la cena de mis hijos hace unos días.




*** La ínclita Belén Sagredo, compañera de mis tiempos de Sálvame, me recomendó una dermatóloga en la calle O´donell que cubría mi seguro. Me dio apuro acudir por cuestiones puramente estéticas, a lo que la profesional me espetó ¿A qué vas a venir aquí si no?
Como tengo piel grasa y mixta, me preocupaban los brillis de mi cara, y me recomendó Salises gel hidratante.
Cual Mogwai navideño, me hizo tres precisas advertencias sobre la pócima:
1. A pesar de llamarse hidratante su efecto es regulador.
2. No debe asustarte el precio (unos 50€ una botellita de mierda), pues dura hasta dos años.
3. Échate una gota bien extendida por la mañana y otra por la noche. Ya verás como sabiendo esto no vuelves por aquí.
En efecto, la dermatóloga tenía más razón que un santo.

***Viajar en coche, y en transporte público resulta prohibitivo. Afloran las bicicletas en nuestras grises y arruinadas calles. Pero yo soy más de andar. Puedo caminar dos o tres horas sin parar. Con o sin cascos, con o sin perro, con o sin ánimo... Andar es saludable, es encontrarse con uno mismo, o mejor, perseguirse sin alcanzarse jamás. Una sensación maravillosa. Se la recomiendo sin parar, amigos.


Lo dice Diana Aller

lunes, 5 de noviembre de 2012

JUDÍAS, JUDÍOS Y DIYEIS


Según la creencia judía, en sabbat (o shabat) no se pueden curtir pieles, ni tocar un instrumento musical, ni matar un animal, ni atar dos lazos (me pregunto si uno sí), ni amasar nada... Pero tampoco se puede manipular dinero ni nada tecnológico. Teniendo en cuenta que comprende desde el atardecer del viernes, hasta que aparecen las tres primeras estrellas en el firmamento el sábado...



...no se me ocurre una actividad más dificultosa siendo judía que la de discjockey.Y como siempre  existen personas que desafían las comodidades, que les pone el chunguerío o que se vienen arriba ante la dificultad, existen discjockeys judíos. Y practicantes. Y ortodoxos.Uno de ellos es dj. Perseus, al que tuve ocasión de conocer hace unos días. Desde entonces, estoy casi obsesionada con el judaismo extremo y su difícil combinación con la profesión de dj.


Investigando, he descubierto cosas tan curiosas de los practicantes de judaísmo como estas:








 - Se suelen rapar toda la cabeza menos los rizos de las orejas. Las explicaciones del crecimiento del cabello son de no dar crédito. Por favor, no lo den.

- Las mujeres deben raparse todo el pelo cuando se casan, y lo normal es llevar peluca.

- Siempre tienen que vestir de negro.

-Buscando curiosidades, tales como el significado de una uña larga (asqueroso patrimonio no exclusivo de esta religión), he encontrado que en principio es cosa de los "moalim" (los que realizan las circuncisiones), porque se valen de ella para retirar una delgada membrana que queda cuando se corta el prepucio del circuncidado.. Por lo visto también se dejan una uña larga los "shojatim" (matarifes según la ley judía). El motivo es, porque deben revisar constantemente el cuchillo para que esté bien afilado y no tenga ninguna mella, y este procedimiento se realiza pasando suavemente el filo del cuchillo sobre alguna de las uñas del dedo.

- Sólo ayuntan para procrear; el varón coloca su sombrero a los pies de la cama para dar a conocer sus intenciones a la mujer y ella corre a por una sábana que guarda para tales ocasiones, con un agujerito, porque su religión le prohíbe tocar a su marido.

- Las mujeres no pueden estudiar ni trabajar, sólo dedicarse al hogar e hijos.

-Con la comida son muy suyos. Ya habrán oído hablar de la cocina Kosher. Los practicantes no permiten consumir ni que entre en su casa ningún alimento de supermercado no comprado en una tienda Kosher y convenientemente bendecido, ni pueden comer alimentos fuera de un listado de comidas prohibidas que consideran impuras.


- Los emparejan de pequeños y sus bodas son pactadas. (Total, para consumar con un agujero en la sábana...)

-Lavarse las manos  no es como lo que hacemos la mayoría antes de comer. Para los judiítos ortodoxos es todo un ritual (Netilat Iadaim) de purificación de manos. Se arroja agua con un recipiente sobre cada una de las dos manos, y las mismas quedan purificadas, para orar, para comer pan, y otras ocasiones que desconozco que requieren purificación de manos.

-Cito textualmente algo que he leído y me resulta raro: "Un adulto debe circuncidarse igual que un bebé de ocho días. La incisión es únicamente para aquel caso de un individuo que ya se circuncidó, pero la circuncisión fue mal hecha, en ese caso, se le extrae un poquito de sangre solamente y se lo considera circuncidado según la ley". Por un lado, no quiero imaginar cómo es una circuncisión mal hecha. Por otro, he leído que quien la practica extrae con la boca (si con la boca) un poco de sangre del pene del bebé. Necesito conciliar el sueño y que alguien me verifique que esto es así.

-Existe una celebración que es el equivalente a la primera menstruación femenina: la ceremonia del Bar Mitzvá donde los varones asumen la obligación del cumplimiento de los preceptos, y se hace a los 13 años. 



-El judío no se hace, nace. Es condición necesaria salir del vientre de una mujer judía.


Imaginen con todas estas normas y unas cuantas más, lo duro que debe ser moverse en una sociedad no judía, y desempeñar una labor tan alejada de las enseñanzas de la Torá (su libro sagrado) como la de discjockjey. Muy duro, sí. El caso que conocí recientemente, Perseus, me dejó especialmente preocupada. Originario de Dallas (¡y no conocía la serie homónima! ¿Cómo es posible?) no puede viajar en Sabath, es decir, que si tiene un bolo el sábado, tiene que llegar el jueves o el viernes por la mañana. Teniendo en cuenta que el grueso del trabajo de un dj se da los fines de semana, imaginen qué forma de perder oportunidades. El animalico lleva pocos meses pinchando, porque es muy joven, pero lo hace meridianamente bien (que me guste, ya es otra cosa).

Cuando llega a un hotel, tiene que explicar su situación... Y no puede abrir ni cerrar la puerta (ya saben ustedes, que en los hoteles, las puertas se sirven de tecnología para poder abrirse) hasta determinada hora del sábado. Durante ese tiempo, tampoco puede hablar por teléfono (tecnología) ni tocar el dinero. La (o el) recepcionista, convenientemente avisada, es la encargada de abrirle puertas, pedirle taxis, pagarlos, organizar comidas (kosher, por supuesto) y gestionar el dinero que previamente le ha dado el buen judío para su administración.





Eso sí, una vez terminado el sabbat, Perseus o cualquier judío discjockey, ya se puede poner a los platos, beber, consumir tanta variedad de sustancias como el mercado le ofrezca e incluso curtir pieles si le apeteciera.




En Israel hay unas fiestas de flipar, y por lo visto muy buenos discjockeys. Me encantaría ver cómo esperan a que acabe el sabbat y lo dan todo el sábado al salir las 3 primeras estrellas. Desde luego conocer gente tan diferente, alimenta la curiosidad. Yo ahora no puedo parar de leer sobre el judaísmo extremo.


Lo dice Diana Aller