lunes, 30 de junio de 2014

PEQUEÑO TRATADO SOBRE EL MAL HUMOR

En un vuelo que realicé sola de Bilbao a Madrid viajaban un grupo de jóvenes vascas. Se trataba de una despedida de soltera.
Desde antes del embarque estaban ya de celebración. No gritaban, aunque de vez en cuando alguna levantaba la voz para comentar algo que resultaba realmente jocoso.
No recuerdo nada en concreto, y aunque lo hiciera, daría cierta lastimita leerlo, precisamente porque la gracia era el contexto y la forma de declamar de aquellas muchachas.


Durante todo el vuelo, el pasaje entero reímos de lo lindo, gracias a aquellas salerosas mujeres que improvisaban ocurrencias a cual mejor. Destilaban un humor fino, espontáneo, desinteresado y muy fresco. Enlazaban discursos, por el mero placer de hacer reír a sus amigas (supongo que en este caso se debería llamar cuadrilla ¿no?) ante las que no parecía que quisieran "venderse".

Llegué a Madrid con una extraña tensión estomacal. Eran agujetas de tanto reír.
Me di cuenta de que lo que había vivido era ni más ni menos que la demolición de dos estereotipos muy arraigados: "Los del norte no tienen gracia" y "las mujeres no tienen gracia".

Me considero muy seria. No acostumbro a reír a carcajadas, ni a contar chistes, y la primera impresión es de persona muy borde.
Sin embargo he trabajado en muchos medios de humor, y no me cuesta arrancar alguna sonrisita -tenue, ligera, pero sincera- en quienes me escuchan o leen. Sin ser un chiste andante, creo que resulto ocurrente en ciertos aspectos. A pesar de eso, he tenido que escuchar por parte de superiores míos "Es que las tías no tenéis gracia" o incluso "a ti lo que te pasa es que no sabes hacer humor".

Precisamente, en esto del humor he profundizado un poco a lo largo de mi vida. Después de asistir a una edición del Congreso anual de filósofos jóvenes dedicado a "La risa". comencé a comprender la dimensión del humor como ruptura con la realidad, como definición misma del absursdo.
¿Es gracioso un chiste que apela al machismo? Algo como "¿Dónde encontrarías los libros sobre pensadoras en una biblioteca? En la sección de ciencia-ficción". A mi me hace gracia precisamente eso, que encierre un sinsentido.

Pero existe siempre la suspicacia, el ensalzamiento del débil, o lo que es lo mismo, una aterradora realidad: la corrección política.
El derecho a sentirse ofendido con el sentido del humor, es el escudo de los simples, los malvados y los ignorantes (que viene a ser una misma cosa). Sentirse herido es el recurso fácil, la pataleta , el escondrijo de la mediocridad. Y el momento histórico que nos ha tocado vivir va en claro retroceso en este sentido: Vivimos en una sociedad empeñada en premiar a las víctimas, en lugar de prevenir y educar para que no las haya. (Ya saben: Víctimas del terrorismo, ayudas a quienes han sufrido violencia no consentida... ese tipo de cosas).
El humor entonces, cercenado y asequible para todos es cutre, ramplón, antigubernamental (para dar un toque complaciente) y chirigotero. Siempre va disfrazado de un "arsa, arsa", de una impostada alegría.
Claro ejemplo de todo esto ha sido el sonrojante programa "El pueblo más divertido", una fábula pepera sobre lo salás que son las clases populares, felices, adocenadas, ciegas, asilvestradas, pobres. Por supuesto ha sido retirado, no por la poca gracia que tenía, si no por su baja audiencia y desorbitados presupuestos. (Un escándalo muy de la televisión pública y muy de Mariló Montero).



EJEMPLOS DE MAL HUMOR:

-Payasos: Su sola imagen es terrorífica incluso para los niños, que tienen el alma más limpia que cualquiera de nosotros. El payaso típicamente yanki es igualmente espeluznante: Ronald McDonald, ItJohn Wayne Gacy tienen miradas siniestras, colores sangrientos... y representan los peores valores de nuestro mundo.  Y qué decir de los autóctonos. Charlie Rivel o "Los Payasos de la tele" siempre destilaron una lástima especial. Ese lenguaje envenenado ("niños grandes", "hacer reír es una profesión muy bonita" etc) encierra grotescas realidades. Adultos con psiques destruidas y abyectas, rendidos al vil metal y cuajaditos de vacíos, desde su mal llevada madurez, pretenden entretener a un niño sin entenderlo mínimamente.
(Recordemos que los payasos son los personajes primigenios a partir de los cuales surgen los mimos y cosas aun peores).

-La utilización del recurso fácil de meterse con alguien, pero siempre parapetados desde la insana corrección política. Para mi (y seguro que para cualquiera de ustedes) es muy fácil reírse de Willy Toledo o de Joaquín Torres. Me parece de una grosería horrorosa tomar como blanco a gente muy por debajo de nuestro rasero intelectual. Es lo que siempre se ha llamado "reírse del tonto del pueblo". Lo meritorio es buscar qué nos enseña esta gente en lugar de arremeter contra ella. Esto no tiene nada que ver con la risa que provocan los comentarios que se hacen entre amigos sobre cualquier otra persona (o situación). A mí esto me parece muy sano. De hecho me encanta ser motivo de risa, no me importa en absoluto que se rían de mi. Eso significa provocar una emoción positiva en los demás, sin que tenga que percibirse necesariamente desde una distancia de erudición.

-Los monologuistas: Son chavales heterosexuales de grandes ambiciones y penes pequeños, que tratan de buscar la parte divertida de la vida. Es un recurso -intelectual sobre todo- para suplir sus carencias emocionales y físicas.
Suelen ser los más graciosos de su pandilla (pero claro, la pandilla suele ser un cuadro enmarcado). Lo más para ellos es el Club de la Comedia, una pared de ladrillo y comenzar sus discursos con un "pues venía yo pensando..."

-Los guionistas de monologuistas y los especializados en humor. Se trata de chicos de la misma ralea que los anteriores, pero de más edad, y sorprendentemente (e inmerecidamente) bien asentados en la sociedad y respetados al máximo. Tienen buenos sueldos y se dedican al guión televisivo en programas de entretenimiento (donde son los que más cobran y menos trabajan). Trabajan para José Mota o hacen viñetas (generalmente de humor político) en publicaciones de izquierda moderada.
Son una mezcla equilibrada entre Arévalo y El Jueves.


-Las chirigotas: Una vez tuve un novio andaluz, muy leído pero muy fiestero. Cuando yo le decía que no le encontraba el punto al humor chirigotero, la impostura gestual, los ademanes carnavaleros ni los hombres vestidos de bebés o de sandías; cuando yo mostraba mi rechazo, me decía "Es que no lo entiendes. No has nacido ahí".
Aunque bien es cierto que no soy de grandes entendederas, creo que el nivel intelectual del canario o gaditano medio acusando a los políticos de corrupción, me parece asumible. Y si el problema es haber nacido o no en estos lugares para apreciar positivamente estos espectáculos, estamos hablando de mero y simplón patriotismo de las clases bajas. No solo no hace gracia, sino que es preferible no mirar.



-El llamado "humor inteligente": En España lo inauguró el insigne Pedro Ruiz. Sería un compendio de todos los anteriores casos. Quienes lo ejercen se sienten siempre por encima. Se hacen tanta gracia a sí mismos, que el humor de los demás lo consideran basura. Le dan pullitas y pescozones al poder establecido. Siempre les parece poco el dinero y el reconocimiento que acumulan, porque viven convencidos de que merecen más, que el suyo es un trabajo muy poco valorado y que su intelecto está más cerca del poder mesiánico que de entretener al populacho. Menosprecian el humor ajeno y consideran que el suyo es el único inteligente. Admiran a cómicos clásicos, generalmente del show business norteamericano, y la falsa modestia es su carta de presentación. Desean ser David Letterman todo el rato.


APÉNDICE: EL BUEN HUMOR

-Chiquito de la Calzada (todo un Dios en la tierra) una persona totalmente inconsciente de sus dotes, un Picasso -igualmente malagueño- del humor.

-Muchachada Nuí.

-La clásica amiga/clásico amigo salao que todos tenemos, que saca punta a cualquier chorrada hasta secarla.

-Hachís y marihuana.

-Faemino y Cansado en sus momentos de máxima lucidez.

-Películas como "Aterriza como puedas" o "Top Secret" de humor primario, juegos de palabras y sinsentidos constantes.

-Libros como "Sin noticias de Gurb"

Lo dice Diana Aller

martes, 17 de junio de 2014

ALGUNAS UNIDADES DE MEDIDA NO OFICIALES

Pelotas de ping pong: Se utiliza para medir el granizo en Teruel, Pirineos, en primavera y en situaciones anómalas.
Instante: Unidad de tiempo que expresa urgencia, finitud y la esencia misma de lo efímero. Acaba al empezar.
Estadios de fútbol: Extensión indefiniblemente amplia cuya unidad sirve para calibrar enormes terrenos.
Un montón: Expresa una colectividad de varias cosas o conceptos.
Dedos: Se utilizan toscamente como centímetros teóricos para medir la dilatación vaginal en las parturientas. Si caben 3 dedos, se dirá que "está de 3 cms", si caben 10 se dirá que está "en completa".
Momento: Espacio de tiempo muy breve, que puede comprender desde un microsegundo hasta el infinito.
Nuez: Se utiliza en productos capilares; sobre todo espuma, y se mide siempre de una en una. Jamás se recomendarán "dos nueces" de producto. Siempre es una sola.
Cada dos por tres: No son seis, sino una repetición frecuente y sin patrón determinado.
Suspiro: Medida de tiempo entre poética y desesperada.
Pollo: Suelen ser unos 600-800 mg de sustancias psicoactivas. Medio pollo equivaldría a 400mg, aunque la creencia común es que un pollo es un gramo y medio, medio.
Vueltas a la Tierra: Es común decir que cierta cosa "daría tres vueltas a la Tierra", pero rara vez se especifica que esta circunferencia, mediría 12.756´8 kms si se registra desde el ecuador, o 12.713´5 si se hace desde los polos. Nuestro planeta, es 43 kms más ancho que alto, detalle que pasamos por alto al cuantificar las vueltas aproximadas.
Subidón: Liberación descontrolada de endorfinas. (Bajón sería un déficit notable).
De higos a brevas o de uvas a peras: En agricultura estos ciclos están separados casi por un año, por lo que técnicamente deberían ser unos 9-11 meses.
"Puñao": Aunque su forma correcta sería "puñado", la jerga no oficial, designa puñao a una porción de material cualquiera que se pueda sostener con una mano.
Periquete: Distintas versiones etimológicas, vienen a explicar que se trata de un lapso de tiempo muy corto.
Santiamén, "en un pispás", "en un abrir y cerrar de ojos": Lo mismo que instante, momento, suspiro y periquete. Responde al deseo de definir lo que de suyo es indefinible. (Decía Platón que "el tiempo es una imagen móvil de la eternidad").
Esto no, lo siguiente: "Lo siguiente" resulta una forma hiperbólica y abstracta de resaltar cualquier cualidad.
Mazo: Equivale a decir "muy" o "mucho".



(En las imágenes, pollitos, y más pollitos).

Lo dice Diana Aller

martes, 10 de junio de 2014

BIEN VESTIDOS, MAL VESTIDOS

Vivimos en una época de locurón por la moda. Las jóvenes (y también ellos) sueñan con ser its, bloguers, asistentes de front row, iconos, e incluso diseñadorxs. Ahora el guay del instituto no es el que se sabe todas las canciones del grupo más puntero, si no quién se conoce las colecciones de cada diseñador y consume sus posteriores clones en grandes almacenes. La moda, ha dejado de ser una industria simplemente práctica y rentable para convertirse en el símbolo aspiracional más evidente de los jóvenes.
Las tribus urbanas de antaño, han devenido en grupos separados según el status de las prendas de vestir y los complementos. Siguen existiendo pijos, gente que "pasa" (hoy llamados "normcore" cuando hay cierta intencionalidad), y comprometidos sociales que exteriorizan su ideario... Pero existen un montón de matices que a ojos de los adultos pasan totalmente desapercibidos. Micromodas y detalles inventados en los colegios o copiados de estudiadísimas campañas publicitarias. La moda nunca ha estado tan viva como ahora; y lo más llamativo: es una disciplina cultural más.

Los museos albergan diseños y diseñadores; comienza a haber preparadísimos historiadores de la moda, y se intensifican, ramifican y mejoran notablemente los estudios y las titulaciones al respecto.

Los varones están siendo cada vez más absorbidos por esta vorágine. Da cuenta de ello, la edición española de Icon (al abrigo de El País), las crecientes líneas masculinas de firmas tradicionalmente de mujeres o la preocupación por vestir al hombre de hombre, de modistos de altura.

La figura del/la estilista es habitual en cualquier sector de cara al público, en cafés y tertulias se habla de la sucesión monárquica y de Margiela en el mismo tono, y hasta Calzados Mari Paz, copia a la alta costura.
Pero vestir con estilo no depende del cuerpo o del dinero que se tenga (Como piensa Manu, de Rusos Blancos). De hecho, lo caro, la ostentación o el marquismo, es algo socialmente penado por la burguesía más pudiente, tal y como expone magistralmente la autora de este artículo. Dice "Se invierten los códigos, pero no del todo. La criada que el domingo se viste de señora reivindica un deseo, pero la señora que se disfraza de criada muestra un abismo social. La choni con el bolso de Vuitton cree que está más guapa si lleva un objeto que puebla las revistas y llevan las famosas. La rica que lleva un jersey roto de CDG, unos pantalones sucios de Margiela y unas ojeras pintadas con una base de YSL sabe que no va guapísima, pero que de esa forma innova y se distingue de sus amigas ricas imitando lo que ella cree que debería ser un pobre."

Vestir bien no es cuestión de dinero, si no de gusto y sentido artístico, ya que afectan las mismas nociones de armonía, color, proporción y textura que en cualquier otra disciplina. Y también, como en el arte, "el ojo se hace", se adquiere una experiencia sensitiva previa.
Escoger una prenda y no otra, es decidir sobre uno de los "yo" que nos definen: el que queremos presentar al mundo. Los colores, las estaciones del año y los estados de ánimo influyen muchísimo en la sociología del vestir. Si me apuran es hasta una cuestión política: Se viste de una determinada forma para: "pasar desapercibidx", resultar sexualmente deseable, o demostrar cierta posición social. Siempre hay un objetivo último.
La gran Araceli Segura, me dijo un día "No hay que vestir como lo que seas, sino como lo que deseas ser"; y me parece una de las grandes máximas de la vida.

El "secreto" por decirlo de alguna manera, sería que no exista disonancia entre nuestras aspiraciones y las prendas que vestimos. Miley Cyrus, por ejemplo, va hecha una fistra, pero le queda excepcionalmente bien, porque hace suyos los lookitos que lleva. Se lo cree. Arriesga, prueba, se equivoca, acierta... y por el camino disfruta y se define. (Ella y una docena de estilistas, seguro).

Termino con unos despieces de esos que tanto les gustan a ustedes, con unos ejemplitos muy diferentes, para captar la esencia general:

LUGARES CON GENTE BIEN VESTIDA

-Festival Sónar de Barcelona. Es una cita en la que prima la comodidad y la vanguardia. Ambas cosas juntas, dan grandes alegrías (y algún pequeño disgusto cuando los mozalbetes se quitan la camiseta).


-Terraza Disaronno en La Casa Encendida de Madrid. Hay terrazas en áticos que pretenden ser guays y no les sale. Ésta que les digo, se caracteriza por un agradable y distendido ambiente con todo tipo de gente. Todo está en su punto justo. Las chicas que llevan croc tops, los lucen con la misma gracia que los que se visten con una camisa abierta y desaliñada. Convive una saludable mezcla de edades y gustos, tan diferente como integradora. Abre todo el verano, y va a ser uno de mis lugares habituales para pasar los próximos atardeceres de mi vida. La vista (en todos los sentidos) es de lo más agradable y sólida.


(Aquí B Flecha, viniéndose arriba en la Terraza Disaronno)

-La calle Barrenkale en el Casco Viejo de Bilbao, aglutina el famoso buen gusto norteño a la perfección. Últimamente no paran de abrir exposiciones, barecitos, mercadillos y lugares donde se luce la gente y se engendran las tendencias.



LUGARES CON GENTE MAL VESTIDA

-El Mercado de Motores de Madrid. El público promedio es demasiado joven como para ser clásico y demasiado mayor como para innovar.  Al final, los jóvenes padres (que es el público mayoritario) acuden allí con acomodaticias barbas, deseos no consumados de innovación y looks un par de años por detrás de las tendencias.



-Sección de "Pequeño electrodoméstico" de El Corte Inglés. Cuando he pasado por allí he encontrado mucho pantalón pirata blanco y ancho, mucha camiseta con chistecito (como las de "MariTrini" con el logo de Martini, cosas de esas), mucha prenda ajustada marcando lorza latina, y complementos miserables.



-Resorts de pulserita y cruceros masivos: La democratización de las vacaciones a ultramar ha traído nefastas consecuencias para las costas tailandesas y caribeñas y las cubiertas de ciertas embarcaciones masivas. Turistas recolorados y extragrasos, pretenden recuperar la armonía con la naturaleza que perdieron varios siglos atrás, y para ello se engalanan con surtidos espantos de Tommy Hilfiger, Dolce & Gabanna, Versace y muchos tirantes y brilli brilli.



GENTES BIEN VESTIDAS

María Rubio: La mayoría de ustedes no la conocen, pero los que sí (esforzados trabajadores del medio televisivo sobre todo) sabrán que es la Helena Bonham Carter española, siempre con mitones y ropajes colganderos, que pese a no gustarme, reconozco que sabe lucir con un estilazo único.


Linda Mirada es la comprobación empírica de que quien tiene buen gusto para algo, lo tiene para todo. Es tan talentosa y refinada musicalmente como con su armario, con el que tiene una relación de respeto, muy cortés y distinguida.


Johnny Depp cada vez se va volviendo más loco con su indumentaria. Tal vez vaya hecho un payaso, pero se le ve tan a gusto que dignifica el vestir masculino. Quiero saber hasta dónde va a llegar, porque seguro que es un buen sitio para la moda.


Andrea Caracortada, responsable de Ponytail. Nadie como ella sabe lucir una dulzura tan chunga.


-Karmele Marchante: Cuando me tocaba atender el teléfono de aludidos en Sálvame, había mucha gente -pero mucha- que llamaba para decir que le encantaba cómo vestía Lydia Lozano y lo mamarracha que era Karmele en cuanto a su atuendo. La verdad, a mí, encantándome las dos, me parece justo al contrario. Claro que atender aquel teléfono era poesía pura. Se sentía aludida media España, y llamaban diciendo "Pásame a Kiko hernández" o "Dile a Belén Esteban de mi parte que me da mucho asco verla comer, que soy Jose, de Cuenca" o "Es que padezco de la vesícula y me hacéis mucha compañía". En cualquier caso, Karmele tiene tino a la hora de arreglarse, y eso hay que reconocérselo.


-Ferran Pla, artísticamente conocido como Feréstec. Tiene un aspecto asépticamente agradable. Tira a clásico, pero jamás sentirá vergüenza al ver fotos suyas del pasado. Es comedidamente neutro y exquisitamente cautivador en su aspecto. (Su némesis en cuanto a vestimenta, sería Otto, la otra cara -arriesgada, inspirada y cubista- de la moda).




GENTES MAL VESTIDAS

-Maria Teresa Campos: Su proverbial mal gusto para lucir rabiosos estampados es ya un clásico en nuestras televisiones. Me produce cierto encono, porque ésta es una auténtica líder de opinión, una influencer en el más amplio sentido de la palabra. Y estaría muy bien que utilizara su fama para demostrar que una mujer sin ser guapa, ni joven, ni delgada, puede resultar muy estilosa. Pues nada, no hay manera...

-Hugo Silva: No veo atractivo ninguno a eso tan español de lucir un aspecto de "chavalote majo".


-Letizia Ortiz: Influye y para mal, estar seca y consumida. Todo queda sin gracia. Pero cuando se pretende ser elegante conforme a unos cánones tan rígidos, la cosa no llega a buen puerto jamás. Abusa de marrones y tonos pastel que no le favorecen nada. (El no comer, es lo que tiene, que el tono de piel es muy apagado). La falta de naturalidad tampoco ayuda, y si a esto le añadimos patronajes clásicos y sin riesgo, nos encontramos con una reina despersonalizada, sosa, dirigida y muy cutre, que no acertamos a conocer. Se nota que España es un país pobre al verla a ella. Siempre parecerá una dependienta mona de una boutique de barrio.

-Rita Ora (la cantaora). Se ponga lo que se ponga, parece que es de mercadillo barato y que huela mal.

-Pablo Motos: Con tanto ansia por chupar plano, debería equilibrar y saber ser protagonista con la ropa. Luce un constante estado de mediocridad con camisas de color negro o blanco. Así, vamos mal...


-Katia Aveiro: Es de esas personas que pierde (y mucho) cuando se arregla.


Lo dice Diana Aller

jueves, 5 de junio de 2014

UN DÍA EN IMÁGENES

Un día puede ser un día cualquiera, pero nunca lo es. Por motivos que no viene al caso explicar lo he pasado muy mal en la vida y eso me ha enseñado a valorar hasta lo más imbécil de la existencia. Mis amigos me dicen que soy muy zen y tiendo al "buenrollismo" (algo que detesto con la fuerza de los mares, pero bueno). Yo creo que no es eso, es más bien que no doy importancia a las cosas irrelevantes o dañinas, y valoro y me emociono con preciosas insignificancias. Por eso cada día que pasa, con sus fracasos y pequeñas glorias, es una pieza única, una celebración de la vida. He aquí un día mío. Concretamente, el de ayer.

Me despierto pronto. Veo la hora y decido dormir un poco más.

Cuando vuelvo a despertarme, considero que ya es hora de ponerse en pie:
Esto es lo que veo al despertar. Nada.

Miro el móvil (duermo con él al lado, que por lo visto es malísimo). Las semanas que estoy sin hijos no pongo alarma, porque no tengo que llevar a nadie al colegio. Tengo que sacar a Crispín, eso sí. Aunque tiene un cestito junto a mi cama, suele subir a dormir conmigo. Como es un ancianito de 14 años, le consiento un poco.
El feng shui desaconseja tener espejos en el dormitorio, pero yo tengo tres. Eso sí, la cama está enfrentada a la puerta y con el cabecero en la pared, como marcan los cánones de la armonía en el interiorismo.


Lo primero siempre es preparar café. Normalmente Sergio se levanta antes y hay café calentito y recién hecho.

Este es mi baño. Cuando hace calor me ducho por las mañanas. En invierno por las noches.

Mi ducha tiene una sugerente luz azul. Es un regalo de dos amigos catalanes que se quedaron en casa y que me hace recordarlos cada día.
No me lavo el pelo a diario, pero si me ducho sin lavármelo tengo sensación de engaño, de incorrección... No sé cómo explicarlo. Hoy me lavo la cabeza. 




 Después me echo hidratante y desodorante. He comprobado que el efecto del desodorante tiende a perderse, y a mi lo que mejor me va es variar de marcas y productos.



Elijo qué ponerme. Tengo las camisetas y jerseys ordenados por colores.



Hoy es un día complicado porque tengo varias historias. Me decanto por esto:

Crispín está medio sordo y medio ciego, pero da saltos de cachorrito justo antes de salir a la calle. Es una euforia tan honesta, tan alocada... Es como si a ustedes les dicen que van a una discoteca con su musica favorita, con pivones que desean follar con usted y que le espera la mejor jornada de su vida. Exactamente igual, reacciona Crispín.

Vivo en Malasaña city, donde todas las paredes están pintarrajeadas. Yo ni me fijo, pero es algo sobre lo que mis hijos suelen hacer hincapié.

Crispín va olfateando y meando por los rincones, y como tiene una hernia anal, le cuesta muchísimo hacer caca, aunque él no deja de intentarlo.

Me llama la atención que en una farmacia vendan un producto llamado "Culo 10". Me parece un naming excelente: claro, conciso y llamativo.
Me dirijo hacia mi exbarrio de Chueca, concretamente a mi gestoría de confianza, para hacer la declaración de la renta. Es decir, para que me la hagan, porque soy extremadamente limitadita para estas cosas. 

Javier, mi gestor, me dice que puedo pasar con el perro, pero que hay una compañera que tiene alergia. Estudia mis contratos e impuestos, y se ausenta un momento del despacho decorado de gestoría.

Cando vuelve, me advierte que voy a tener que abonar bastante dinero. Tengo demasiados pagadores (más de diez) y me han retenido muy poco.

Al salir, Paso por el supermercado del Mercado de San Antón, para comprar las barritas de cereales favoritas de mi hijo Polo, que son de la marca aliada.



Crispín se empeña en ir por la plaza de Chueca. Yo creo que añora la pandilla de perros malotes y humanos mendigos de allí.



 Regreso a casa. Siempre dudo qué llave es del portal y cuál de mi piso. Miro el buzón.
Crispín espera educadamente a que deje su correa y entre en casa.

Llevo casi 9 meses viviendo aquí. Es una casa enorme, con gotelé y sin aire acondicionado, cosas que hasta hace poco yo no hubiera aceptado. Recorro este pasillo decenas de veces al día. Cuando camino por él me siento profundamente feliz.
Ésta es nuestra pinacoteca particular. Todas son obras nuestras (hechas por nosotros a partir de recortes y posters) o recogidas de la basura. Por tanto es una colección única.
Me instalo con otro café y algo sólido de desayuno en el despacho. Comienza mi jornada laboral. Es difícil explicar a qué me dedico, aunque resumiendo mucho es a escribir.
Hoy tengo que escribir sobre la entrega de premios del Club de las 25 a la que acudí el lunes. Como llegué tarde, me faltan datos y fotos para poder hacer una crónica en condiciones. Llamo a la responsable de prensa y le pido ayuda.

Paso sentada en esta mesa muchísimas horas.

Hablo por whatsapp con Sergio y Jota, porque vamos a hacer unas fotos para no sé qué. (Creo que algo de ensaladas Florette, pero no he prestado mucha atención).
Escribo entonces mi columna mensual para Vanidad. No sé muy bien de qué escribir...


Al poco rato, hago un parón para actualizar las redes sociales. Voy a por más café.

Al pasar por las habitaciones de mis hijos siento cierto vacío cuando no están, pero también un marujil orgullo por no tener tanto trabajo del hogar.

Me pongo entonces con la crónica para Madriz de la entrega de premios. ¡Buf! No sé si mis fotos son demasiado cutres...


El siguiente descanso que hago es para poner unos cuantos "me gusta" en facebook y pedir a la editorial Brumaria este libro:

Me lo recomendó un buen amigo, y creo que me gustará.

Yo paso mucho más tiempo en el despacho que Sergio, por eso en su mesa hay más orden que en la mía.
También tengo un corcho a modo de recordatorio de algunas cuestiones pendientes.
Intercalo mis labores profesionales con las del hogar. Las pequeñas cosas, como poner bolsa nueva de la basura, son las que rigen las rutinas. Y aunque sirvan para ordenar el caos de la existencia, me cago un poco en este tipo de cosas que no aportan nada, la verdad.
Sigo trabajando... Escribo la crónica para Madriz cuando llaman a la puerta. Es Jota. Trae comida de El Siciliano para tomar mientras hacemos la foto.

Al poco llega Sergio. Dice que estamos tan en silencio que pensaba que no había nadie en casa.

Llega entonces Ismael con Bala.

Bala es la ex de Crispín. Tuvieron tres hijos, y hoy se tratan con relativa frialdad. Así es el amor, amigos. Caprichoso, fugaz, ingrato. Se hacen mayores y lo suyo les parecerá ahora una locura de juventud.



Aunque Ismael está acostumbrando a que le fotografíen, él es hoy el que va a disparar la cámara.

Jota me pide que busque un vestido con estampado de leopardo. Tengo tres (y los tres proceden de la basura).
En mi dormitorio, Jota se admira del burro redondo que tengo. Le explico su origen: Perteneció a Iria Valiño, después a Jacobo y María, los Herida de Gato, y finalmente a Natalia Ferviú, que me lo cedió a mi.
Me maquillo para las fotos. Aunque me van a poner una lechuga para taparme la cara (madre mía) al menos tendré una foto a cara descubierta para mi.

Preparamos el shooting en el salón. Se me hace raro ver a Sergio con camisa, pero le queda muy bien.

La foto será algo parecido a esto finalmente:
Nos sentamos a comer rápido los mejunjes italianos que ha traido Jota.

Con el café, los tres chicos toman una galletita de la fortuna, para ver qué les depara el destino.
Sergio se tiene que ir a trabajar.

Al poco se marchan también Ismael, Jota y Bala.

Recojo mínimamente y hago un pis rápido: Esto es lo que veo sentada en emi wc:

Crispín se muere de ganas de salir, así que recorro Malasaña para ir al Vips.

Es miércoles, hoy sale la revista Cuore, y veo que también está en Vanidad. Pillo las dos (escribo en las dos).

Crispín, paciente me espera en la puerta.

De regreso a casa veo a un chico guapísimo en el Starbucks. No me atrevo a hacerle una foto. Nos miramos, y nos sonreimos... Y en ese preciso instante, Crispín intenta (infructuosamente otra vez) hacer caca. Me muero de vergüenza.

Aprovecho el trayecto para chequear el Instagram, que cada vez me parece más uniforme y aburrido. Está lleno de fotos de comida, fiestas nada apetecibles, como grasientas, de marica antigua...  Me encuentro también con cosas bonitas, como la de Jota, que ha puesto su mensaje de la galletita de la fortuna. (pero soy tan lerda que la captura de pantalla me sale mal)
O un alegre diseño de Jarapa Jarapa:
 
Vuelta a casa. Así es el techo de mi portal, con ínfulas versallescas:

Y así el ascensor: Bronx style.



Hago café mientras friego algunos platos.
Toca trabajar de nuevo. Me piden unos cambios en un artículo para la revista Ser Padres. Los hago y envío el nuevo documento. Termino la crónica para Madriz, y posteo en el facebook de Lo dice Diana Aller el artículo de Arde Magacine mío que se publica hoy.

El mail avisándome de ello, es de esos que animan un montón. (Perdona Delia por exhibirlo aquí).
Me tiro una hora y media escribiendo. 

A veces creo que soy muy lenta, porque siempre me persigue la sensación de que llego tarde, de que lo podría hacer mejor... Y de verdad, los que se dedican a esto o tienen un blog, sabrán el tiempo y la dedicación que lleva hacer un artículo. ¡Imagínense varios al día! A veces tengo que frenar y olvidarme de todo lo que me queda por hacer durante cada jornada. Lo mejor es simplemente ir haciéndolo. Las ideas ya fluirán... -qué raro me suena de repente el futuro del verbo "fluir"-.
La vista desde mi escritorio es preciosa, los tejados de Madrid y los ruidos de los pajaros resultan inspiradores. De vez en cuando pasa algún coche, pero el ambiente es muy placentero aquí.
A las 18:04 se va la señal del wifi y lo interpreto como un designio del destino. Hago un parón para terminar de fregar y barrer la casa. Me encanta barrer, y me relaja muchísimo.
Para ir preparando un artículo sobre música, voy buscando declaraciones entre allegados y amigos...
Respondo mails, twitteo cosas, escribo un poquito de distintos artículos... Paso una hora más tecleando mi portatil.
Mientras tanto, en el cuarto de estar, contiguo a mi despacho, Sálvame está en pleno auge y Crispín duerme: 
Llega un momento que la cabeza no me da para más, así que picoteo unos frutos secos (una de mis perdiciones) y al entrar en mi habitación me entra una ternura especial. En el cabecero tengo uno de los diplomas más difíciles de conseguir.


Sobre la cama, mi perrito me mira con ensayada lástima (es un teatrero, y a mí me encanta que lo sea). Sí, es hora del tercer paseo de Crispín del día.

Le saco 4 veces. Siempre, desde que era pequeño. Cuatro paseos de distinta duración. Normalmente el de la mañana y la noche son más breves.

Paseamos por Malasaña y me fijo que hay mucha gente haciendo lo mismo que yo a estas horas: con una correa de perro en una mano y un móvil en la otra. El signo de los tiempos:

Crispín intenta una y otra vez hacer sus deposiciones a lo largo y ancho de la calle Fuencarral. No hay manera.


 Decido llevarlo al veterinario. Entramos en la Clínica Arco Iris, donde le hacen seguimiento desde que lo adopté hace 13 años.

Por respeto a la veterinaria, a ustedes y sobre todo a Crispín, no pongo imágenes del durísimo proceso de sacarle las heces manualmente de su maltrecho ano. Él no solo no protesta, si no que suspira aliviado. Aprovecho para comprar su comida rica en fibra. Sorprendentemente, sacar la caca cuesta 5€ y el pienso 20€. ¿No debería ser al revés?

De vuelta a casa ya está Sergio.

Decido cambiarme de ropa para ponerme algo más de fiesta y más acorde con los eventos de esta noche. Me hago un total look Calatrava. Es decir, un vestido (de Cos) y unas sandalias (de Sonia Rykiel) todo regalo de Jaime Calatrava. Bueno, y unos calcetines que me trajo Araceli de China.

Me intento poner unos tatús calcamonía discretitos y monos, pero algo hago mal porque no se adhieren a la piel.
Cambio de idea y me pongo un tatú (también temporal) más chungo y carcelario.

Sergio llama al ascensor y salimos hacia la calle Minas.
Allí expone nuestro amigo Dani Entonado.

Se trata de un local muy cutre y lleno de encanto.
Todo lo patrocina Jameson, con lo que lo único que se puede beber (son las 21:00 aprox) es Jameson con Ginger ale.
Allí empieza la sucesión de amigos y salutaciones.









 Dani ejerce muy bien de artista, porque realmente lo es.

Y como siempre, lo más animado está fuera, donde la gente sale a fumar.
Van llegando distintos contactos del facebook (porque eso es lo que somos, una gran comunidad social) a ver la colorista obra de Entonado.

María y Pedro vienen hablando de sostenibilidad, según me comentan... Yo nunca hablo de sostenibilidad con nadie. ¿Igual debería? No lo sé...
Besos, conversaciones intrascendentes y puesta al día con unos y otros.

Un contingente nos encaminamos a San Bernardo.
Allí nos dividimos para repartirnos en taxis camino al Matadero.

Yo voy con Iria y Sumi en uno. Ellas miran su móvil y a mi me llama una vecina por un problema de humedades que tengo que resolver ¡Detesto los sinsabores de la vida adulta!
Llegamos al Matadero. A mi es un lugar que me encanta, y que es perfecto para acoger festivales. Tiene, eso sí, cierto mal karma. No creo que las almas de los animales allí sacrificados estén muy contentas.

Iria se queda hablando con Bimba y su novio, que se van ya de la fiesta.

Entramos.

Es un fiestón enorme, muy bien organizado. En teoría se presenta la revista iD España, pero todo está patrocinado por Audi, lo cual facilita mucho las cosas: bebida gratis, catering rico... La verdad, es una fiesta guay.

Hay famosos de medio pelo y muchos reporteros y fotógrafos.

Es una fiesta donde conozco al 30% de los asistentes, con lo que, la mejor opción es alternar cerveza (aquí si que hay ¡bieeen!) con salutaciones. Mi admirado Antonio Dieguez es uno de los primeros en saludarme.

Hay gente muy rara. Tal vez yo soy muy clásica, o muy mayor... Pero flipo con todo.

En el centro de la sala hay un set de mesas de mezclas y aparatos reproductores, donde Svper (antiguos Pegasvs) tocan y cantan sus cosillas. Suena bien.


La iluminación también me gusta. Hay bastante oscuridad, que favorece mucho más a todo el mundo, claro... Lo único es que en las fotos no se ve una mierda.

Paso de hacer una lista de todos los conocidos que me encontré. Había muchísimos contactos de facebook y amigos, y en general muy buen rollo también. También algunos con los que estuve en la fiesta del Palace el lunes... Me viene a la cabeza la letra de los Sencillos "Siempre, la misma gente, indiferente..."
Influye, obviamente, la barra libre de alcohol. Llega un momento que la chavalería se desinhibe y hablan y bailan y ligan... El ambiente se vuelve más y más festivo.

Conozco a Blanca, que se me acerca y me dice que lee este blog. ¡Un saludo, Blanca!

También a una amiga suya que no recuerdo cómo se llama pero es fotógrafa.

Ambas son amigas del hetero más guapo de la fiesta (que además lleva unos zapatos preciosos). Es un chico que se llama -atención- Amar.
Voy al baño con Bárbara y Otto. De camino, echo un vistazo al libro de los Modlin que tienen en el Matadero para ojear. Me parece flipante. Lo quiero.

Su historia me dejó tan perpleja y fascinada, que al día siguiente de que apareciera en Cuarto Milenio, me fui a ver la casa (muy cerca de la mía) y es absolutamente terrorífica.

Hago pis.

Otto se atusa su gorra azul eléctrico (que según me comenta se la ha dejado Rubén).

Volvemos al interior de la sala. Hay cosas muy promocionales como ésta:

La verdad, es lo mínimo cuando alguien esponsoriza nuestro ocio. Estoy superafavor de las fiestas patrocinadas. Esta está especialmente bien montada y es muy divertida.



La gente va ciega como piojos y hay muchas risas y conversaciones intrascendentes.

Estos fotógrafos me cayeron fenomenal:
Empiezo a perder la noción del tiempo, y un poco del espacio también.

Ya no sirven más cervezas y al poco cesa la música. Hay que reaccionar, hay que tomar decisiones. Me siento rebelde, con necesidad de estrategias y alianzas, y junto con la Boli (Andrea Caracortada) y Cito, trazamos un plan muy de la guerrilla salvadoreña. (O en esos momentos es lo que me parece a mi). Asaltamos el interior de la barra, cogemos una docena de botellas fresquitas de cerveza y hasta un abridor. 
Con el botín en la mochila de Cito, pasamos por el photocall, donde Sergio me hace esta foto "agachá" y contrahecha y salimos al exterior.

En el patio se forman corrillos con los que descorchamos y compartimos las cervezas. Brays Efe me cuenta su experiencia de la peli que ha grabado con Úrsula Corberó. Me encanta la pasión que desprenden sus palabras.

Vamos en comandita a la parada de taxis. Somos muy desorganizados y muy desastre todos (o estamos sensiblemente achispados) y hacemos repartos desiguales para subirnos en los coches. 

Yo voy con Sergio en un taxi. Es curioso, porque aunque somos compañeros de piso, en casa nos vemos poco (mis hijos dicen que siempre está fuera o durmiendo). Llevamos horarios muy diferentes, y coincidimos sobre todo saliendo. Hablamos de las vacaciones, de la posibilidad de irnos un grupo de amigos a las islas griegas. Suena muy apetecible, y ya que este año ni él ni yo hemos ido al Primavera, tenemos que pensar opciones para el verano.

Nos bajamos en Gran Vía. (por cierto ¡qué yuyu los ojos del perro de ahí detrás!)

Vamos a Corazón, el punto de encuentro de todas nuestras pandillas, y sobre todo el local donde sirven comidas, la música se oye encantadoramente mal, dejan entrar perros (dependiendo de la hora, claro) y lo tenemos a unos 60 segundos de casa.

No sé si la he comprado/pedido yo, pero tengo una cerveza en la mano todo el rato.

Voy a hacer pis, hablo con Leticia.

Fuera se forma un corrillo curioso de gente: Otto, Leticia, Sergio, uno del grupo Los Nastys (¡Con una camiseta de Madriz!), Noel, y un amigo de Noel que se llama Jose.
Hablo con Jose que creo que está como yo (es decir, bochornosamente ciego). Hablamos de hacer las cosas por intuición, sin estudiarlas, y ambos estamos de acuerdo con esa filosofía de vida.

Aunque soy prácticamente la única que no tiene que madrugar al día siguiente, me entra un ataque de responsabilidad, y decido marcharme, porque aun tengo que sacar a Crispín. Dejo a todos en la puerta y emprendo el camino a mi casa.


Con Crispín paso por la puerta de Corazón. No sé ni qué hora es. Jose y yo decidimos pasar la noche juntos. Sergio y Jose se hicieron amigos el otro día en un local e hicieron un pacto para ayudarse mutuamente a ligar. Los dos me hablan muy bien del otro, y esto me hace decidirme ¿Porqué no? Es evidente que Jose (llamado Busta por sus amigos) es buena gente.



Nos vamos a casa. Y pueden no creerme si no quieren, pero no pasa absolutamente nada. Bueno, que nos alternamos para poner canciones en Spotify, y nos dormimos riéndonos y diciendo chorradas. Eso es todo. No sé si eso significa ser una pringada o una triunfadora. Yo lo percibo todo como muy divertido.
Ya estoy dormida cuando escucho a Sergio llegar. Me dice no sé qué y sigo durmiendo.
Jose se ha ido a las 7 de la mañana.

Las semanas que tengo niños, son profundamente diferentes. Soy madre sin parar; solo hago actividades relacionadas con mi trabajo y mis hijos, y compenso creo que bastante bien ambas vidas. Tengo ganas de niños cuando estoy con ellos, y tengo ansias de libertad cuando gestiono mi tiempo sin ataduras. Creo que gozo de un equilibrio que muy poca gente puede tener. Cuando alguien me dice que su momento favorito del día es cuando se acuestan sus hijos y tienen un rato "suyo", siento como lástima, porque a mi me ocurre lo contrario. Les pido a mis hijos que se queden 5 minutitos más conmigo, antes de acostarse, que me encanta estar con ellos y lo valoro un montón. Les organizo concursos, gymkanas con adivinanzas y juegos; vamos al cine, hacemos excursiones... En fin, una vida igual de maravillosa pero muy distinta de la que hago las semanas que tengo a Crispín.

Así es un día en mi vida, como cualquier otro. Igual de especial.

Lo dice Diana Aller