miércoles, 30 de noviembre de 2016

MANIFIESTO ANTI CUQUI

Hoy, con un frío de esos que rascan la piel como con odio de vecinos amargados. Caminando apresurada y con el ansia propia de nuestros tiempos urgentes y vacíos. Embebida en canciones bonitas que tintan la vida de ilusión. Por la muy viva y atrezzada calle Fuencarral... Mis pupilas buscan la armonía para compensar un mundo tan ruin y gris, tan consumista y veloz... Y paso por una tienda cuqui de ropa. Luego por otra. Y después por otra más. Una tienda de esas con estanterías hechas de palés, con género de punto y colores pastel, con dependientas de pelo brillante y sin estridencias... de esas que parece que no se han comido una polla, ni mucho menos un coño en su vida, que viven en un mundo paralelo donde no existen partidos políticos, ni grupos de Metal, ni los tanatorios, ni las endodoncias... Un mundo descafeinado y cuqui, un mundo horrible que nos está conquistando y al que nadie planta cara.










Estoy aterrorizada. Nos están invadiendo sibilinamente. Y nadie parece hacer nada. ¡Pero si una tienda se llama Brownie! ¡Brownie! Alguien debería frenar esta locura antes de que sea demasiado tarde. La calle Fuencarral, queridos todos, es sólo la punta del Iceberg. La imbecilización femenina es un instrumento peligroso que avanza implacable desde los escaparates de las tiendas, dispuesta a deglutir cerebros de damiselas desprevenidas.
Lo único que se me ocurre hacer al respecto, es este Manifiesto anti cuqui, que espero secunden ustedes que tienen criterio:

Termina 2016 con el descarnado avance de locales, webs, tiendas y en fin, estéticas ofensivamente alegres, monas y vacías.

Se trata de marcas, tiendas y tendencias que venden frescura y naturalidad, pero enmascaran ponzoña e injusticia. Fabrican y explotan al tercer mundo con respecto a sus materiales y género. Y se adaptan y representan, la cara más agresiva del capitalismo occidental. Promueven la alienación intelectual, sobre todo femenina. Reducen, simplifican y deterioran los códigos estéticos, la proporción y la belleza.

El fenómeno Cuqui, representa un buenrollismo hueco e impostado, que resume a la perfección Mr Wonderful, una luciferina marca de regalos muy apropiados para un enemigo invisible, con mensajes de primero de autoayuda. He aquí unos ofensivos ejemplos que merecerían un profuso comentario de texto en cada caso:






La tiranía cuqui se ha apropiado de cosas tan inspiradoras como el color turquesa, la artesanía, las tipografías manuscritas, las infusiones, la madera sin barniz, los cactus... Por favor, reaccionemos contra esa apropiación indebida, que los árboles nos dejen ver el bosque. Basta ya de tonterías.

España, un país pobre en el que la desigualdad entre ricos y pobres se acrecienta cada día, ¿necesita de borregos insustancialmente felices que piensen que se han puesto una sonrisa que combina con todo? ¿Hola? ¿Estamos idiotas? Lo que necesita España es gente apañada, con capacidad crítica que cuestione y consuma con cerebro. Es más de fiar alguien que quiera quemar el Palacio de la Moncloa que alguien que beba en una taza con un unicornio que dice que no hay nada imposible.

La brigada Anti-cuqui así mismo, deberíamos tomar como tótem intelectual a Soy una pringada, auténtica musa del movimiento: (y éste vídeo sería nuestra oración)


No vamos a permitir que muñequitas de aspecto deliberadamente frágil afrancesen nuestros gustos. Basta ya de Amelies, talleres de decoración de muffins, ideal masculino de leñador que adora la comida thai, ladrillo visto pintado de blanco, industrias contaminantes que venden aspecto eco, gente que dice "en mi humilde opinión", estampados de gatitos, tacón chupete, maratones contra el cáncer de mama, pasividad, brunch, envoltorio, gilipollez. Basta ya, por favor.

Reivindicamos el feísmo, la sexualidad explícita, las sensuales formas de la gordura, la paleta entera de colores, el rock radical vasco, genitales con pelo, Rihanna, la cerveza, dentaduras reales, las tascas, tocarnos el coño, beber a morro, la rotundidad dialéctica, las espinillas, el animalismo  los bolígrafos sin tapa, la imperfección, la risa, el enfado, estridencias, el cagarse en todo lo cagable, el buen rollo como instrumento y no como solución, travestis, los defectos, la realidad, cenar en grupo, los gritos, proba proba, los micrófonos, la palabra, la lucha, la victoria.

Queridos todos, basta ya de imbecilización organizada. Somos más y más fuertes. Y más listos. Empecemos a luchar por un mundo libre de cuquismos.

Hashtags:
#stopcuquismo
#jesuisunapringada
#elbuenrollonoesunasolucion
#mecagoentó
#noconsumascuqui

Enlaces de interés:
*Una chica a la que no conozco, pero que pone en su sitio a Mr Wonderful, por patrocinar unos condones.
*Mr Wonderfuck, una interesante respuesta empresarial.
*Artículo sobre el hartazgo del buenrollismo.
*Un texto que escribí defendiendo la cursilería, el color rosa y la estética que se considera tradicionalmente femenina, y por eso se ataca. Es importante distinguir cuándo algo nos parece malo porque no tiene trasfondo, o porque el trasfondo (las mujeres) son consideradas como una sustancia inferior.

Lo dice Diana Aller

13 comentarios :

María José dijo...

Grandiosa!!!

Chinaski dijo...

Aupa tú!

Muriel Dal Bo dijo...

Tu artículo me parece de diez y lo he compartido, pero el video de la "pringada" me parece que es la simplificación más chorra del mundo de todo lo que tú dices y no le veo relación. Sólo veo a una adolescente criticando sin criterio alguno más allá de su mala leche. Creo que cosas como ésta tienen que argumentarse con cuestiones de peso, como hacen tus palabras, no con gustos propios. No entiendo que cosas como ésta tomen como referencia cosas como esa... debería ser al revés.

Rosa Mª Mejías Mota dijo...

que hater! ��

Sandra carrau yanes dijo...

Muy bueno

Sandra carrau yanes dijo...

Muy bueno

Unknown dijo...

Lo que sería realmente anti cuqui es declararse JUCHE

calendula dijo...

Yo creo que la pringada sería más creíble si fuera más punky; además, así compatibilizaría muy bien con tu reivindicación del rock radical vasco

anazeta dijo...

Es cierto, el buen rollizo a ultranza y sin creértelo, empalaga. Además lo malo también existe...

Patty dijo...

Dijcrepo. A mí me va el Fenómeno cuqui. Aunque no se puede negar que rezuma hipocresía.

Sergi Artigas dijo...

Manda cojones que escriba ese tocho una tia que tocaba en el grupo indie-popi-tonti pop Meteosat

Y

Víctor Lenore dijo...

Oye, que yo le he plantado cara. O algo. Me encanta el manifiesto, by the way. Un beso.
http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-07-05/creatividad-desigualdad-paradojas-de-lo-cool_1226078/

Ana Fernandez-Andres dijo...

Prefiero lo cuqui a lo feo, cutre y grosero que nos invade cada día más.