martes, 28 de febrero de 2017

FERNANDO PORRES, UN QUIJOTE CONTEMPORÁNEO

(Todas las imágenes que ilustran este texto son de Luis Sánchez Parejo, inspiradas en nuestro muso Fernando Porres)
Hay un hecho irrefutable que hace que la vida sea una mierda y sea maravillosa, y es nuestra propia mortalidad. Sólo hay una oportunidad, aunque usted crea que hay otra vida, esta experiencia es única y terminará un día.
Lo malo nunca es tan malo cuando tomamos conciencia de lo relativo que es todo; y la vida -estoy harta de que muchos no lo vean- es el más preciado regalo.


Fernando Porres iba a mi instituto, el San Isidoro de Sevilla (en Madrid), aunque ahí apenas le recuerdo. Se fue dibujando como un personaje nocturno a finales de los 90 cuando estábamos en plena eclosión juvenil e intelectual. Mi teoría particular es que desarrolló un extraño pánico hacia las mujeres -me refiero a mujeres como parejas sexuales- y se refugiaba en libros y música que le alimentaban espiritualmente. Se empezó a gestar entonces el monstruo que es hoy. ("Monstruo" es un concepto enorme, salvaje y no necesariamente negativo).


Fernando desarrolló la bilocación (estar en dos lugares a la vez) y después la ubicuidad (estar en varios), a la vez que elaboraba discursos de apariencia disparatada pero rebosantes de genialidad. Recuerdo un monólogo en la calle de la Palma en favor de la colcha y en contra del edredón, que es lo más formidable que he escuchado jamás.








Para que todo esto sucediera hacía falta una ecuación demoniaca: un cerebro privilegiado, noches de juerga de varios días y cultura primero y obsesiones después como alimento. La cabeza de Porres funciona con un extraño motor: el ansia. Ingiere libros, sustancias psicoactivas (de curso legal y ilegal) y discos como usted y yo el pan de cada día. Sin parar. Y cada vez necesita más.


Fernando Porres se expone obscenamente en Facebook. En realidad en todas partes. También por whatsapp, por teléfono (es de esas personas que llaman por teléfono para hablar), por las calles de Madrid y por conciertos de Beach Slang o de cualesquiera otros de sus recurrentes adorados grupos musicales. Su cerebro carece del filtro del "qué dirán". Vive por sí mismo, preso de sus apetencias que suelen ser musicales.

Se ha convertido en un icono pop que representa toda la perdición, toda la inutilidad postmoderna de la cultura. Fernando Porres en un tótem de nuestro tiempo, el faro que no guía a nadie, el referente que pese a admirar no queremos ser. (Cuando yo grabé un videoclip con mi conjunto musicovocal de pop, conté con Porres como invitado).



Todo en él es desmedido: Sus obsesiones lo son: Podemos en política, Carhartt en ropa y el amor como imposible ideal romántico al que culpar de su dolorosa genialidad. Porque traslada de forma quijotesca sus males al asunto sentimental. Tiene incluso su particular Dulcinea, por la que dice vivir.... Sus textos son brutales, descarnados. Este es el último whatsapp que tengo de él, para que se hagan una idea:


Fernando Porres es un mártir. Es la persona más inteligente que he conocido. (Creo que ha estudiado el doble de carreras que yo, que me hice dos). Pero también es un inútil a veces. Creo que lleva ya un tiempo fuera de control, y estoy triste porque no sé cómo ayudarle. Es, como digo un Quijote contemporáneo, preso de sus delirios que anda perdido en un mundo romántico que sólo está en su cabeza. Pero tiene algo maravilloso, la admiración de muchos. Esto es lo que me cuentan 3 amigos muy amigos cuando les pido que me cuenten de qué se conocen y cómo es Fernando:




Carmencita Whitetower
Empecé a ver en el Facebook que Luis Parejo colgaba frecuentemente fotos, gags visuales, retoques digitales en los que el protagonista era un tipo calvo, con gafas y prominentes orificios nasales, más tarde comprobé que teníamos amigos comunes y que parecía un tipo peculiar, le pedí amistad y comencé a divertirme y a seguir sus posts tan bipolares y su rollo musical tan 90s, después de aquel seguimiento recuerdo que te pregunté a ti por él en un cumple de Carla y coincidimos en una pinchada de un amigo común, en el que previamente habíamos quedado para conocernos, esa noche fue un desastre pero al final Fernando es como una mascota, adorable y cariñosa, empezamos a hablar por teléfono de vez en cuando y a quedar. 

Nos vemos a veces y estamos un poco al tanto el uno del otro, con una frecuencia indeterminada.


Le definiría como un tipo muy cariñoso y afectuoso que necesita atención constante, y que tiene momentos de salvaje brillantez que alterna con otros imprevisibles e incalificables, puede hablar en un momento dado con cierta sensatez y en el siguiente patinar estrepitosamente, no suele escuchar demasiado y vive prisionero en su microcosmos musical y afectivo donde las adicciones están siempre presentes, es una persona a la que no cuesta ningún esfuerzo abrazar, de hecho está diseñado para ser abrazado constantemente.


Luis Sánchez Parejo
Es una persona maravillosa y un hijo de puta, superdotado y monger al mismo tiempo, excesivo, provocador, divertido a ratos y otras veces un coñazo, es como un niño pequeño y un abuelo, generoso y egoista, narcisista, alcohólico, adicto…


Martex Martedi:
Le conocí en una comida con sus padres, porque por aquel entonces -hará unos 8 años- yo tenía una relación con su hermano. Creo recordar que era su cumple y venía sin dormir. De aquello surgió una curiosa amistad.
Él me dice que soy la hermana pequeña que nunca tuvo, pero en realidad actúo yo más veces como la mayor. Me siento una privilegiada por compartir tanto con él y que me muestre todas sus caras, hay más Porres que en sus redes.


Es con la única persona que hablo cada día por teléfono. Nos une bastante la música, aprendo con él muchísimo y desde entonces vamos a todos los conciertos que podemos juntos. Peleamos un montón pero nos queremos a muerte. 

Es un cabrón muy salao', así le llamo. Es una de las personas más espléndidas e inteligentes que conozco y debería aprovecharlo más. Esta a otro a nivel que nosotros.

Yo a Fernando Porres le quiero un montón, y creo que todavía no se lo he dicho. Soy tonta.




Lo dice Diana Aller

3 comentarios :

alakazaam! dijo...

Conocer a Fernando porres fue mi highlight de 2016.

Es un tipo fetén y un ejemplar único

Juan Pablo Villalpando dijo...

pues mucho me temo que este post no le va ayudar mucho.

Los ojos sin rostro dijo...

En el post se nota un montón el cariño que le tienes. Yo no tengo la suerte de conocerlo personalmente, aunque estoy superenganchado a su Facebook. Me admira que sea tan desvergonzado a la hora de mostrarse, miserias incluidas, porque yo soy todo lo contrario...